quintaesquina

 

Los libros sobre los disparates y asesinatos del estalinismo me inquietan, sobre todo porque la intelectualidad europea flirteó con aquel régimen horrible y aún encuentro quien me canta las excelencias de aquel comunismo, hoy reconvertido en no sé muy bien qué. Hay unanimidad en condenar el nazismo y sus secuelas como también los hay, al menos entre la gente que conozco, al condenar el franquismo y en acentuar su perversidad. Pero los pecados de la izquierda o de lo que en quisimos decir izquierda son todavía tolerados, incluso silenciados o pasados ​​por alto.

Izraíl Métter tiene una biografía compleja y difícil, sobrevivió a la pobreza, a las purgas, a la guerra y a las represiones diversas. Este libro no se publicó entero hasta 1989, su autor murió en 1996, aunque tuvo suerte y pudo disfrutar del eco que la publicación provocó. Además de los peligros en los que aquel sistema estatalizado envolvía todo el mundo, él tenía dos elementos más en contra, era judío e hijo de un modestísimo comerciante, lo que durante su juventud le complicó mucho los estudios superiores.

La quinta esquina se considera un libro autobiográfico en gran parte. El autor intenta explicar más que condenar y no se explaya en la descripción de crueldades y torturas, como hacen algunos escritores cuando hablan de situaciones parecidas, las violencias pasan de puntillas y quizá por eso nos hacen estremecer aún más. No es éste un libro sobre política ni estalinismo sino que el autor reflexiona sobre el paso de la vida, en torno a la luz de la niñez y la juventud, sobre el amor incoherente e insoslayable, la vejez y la naturaleza humana, inexplicable e imprevisible. Como suele ocurrir, una gran parte de los antiguos torturadores a sueldo, envejecidos, justifican su pasado, hacían lo que era necesario, cumplían órdenes, debía hacerse de esa manera. Y los nuevos jóvenes sufren del mismo mal o de las mismas virtudes que los antiguos, cuando todo es para estrenar la vida se ve de otra manera y los riesgos y los peligros parecen tonterías. El autor no rehúye el reconocimiento de sus propios actos injustos, ligados a la fe juvenil en unas determinadas ideas. No es habitual tropezarse con exámenes de conciencia serios, por nuestros lares.

Métter admite que los hechos históricos se pueden interpretar e intentar comprender pero que la psicología humana es inexplicable. Incide en el carácter absolutamente religioso de un régimen que desterró la tradición del sagrado cristiano ortodoxo para instalar una religión mucho más dogmática, el culto a Lenin, a Stalin, de una forma que mirada desde el presente resulta temible, aún más cuando aquí nos llegaron ecos también sacralizados y muchos intelectuales de prestigio alabaron sus excelencias y escondieron las miserias. Leer hoy algunos artículos de revistas como Triunfo, los que consumíamos muchos jóvenes con fe religiosa durante un tiempo, es bastante inquietante. Acabas por darte cuenta de que por todas partes te hacen pasar gato por liebre.

El autor se dedicó, como pudo y lo dejaron, a la enseñanza de las matemáticas, por eso también opina a menudo sobre la enseñanza y la educación. Tras explicar algunos rasgos de su padre, quien manejaba en su casa incluso los aspectos domésticos más inverosímiles y que le dio la última paliza a los diecisiete años, reflexiona sobre una evidencia que mucha gente huye porque no nos apetece, en un tiempo donde todo parece controlable y previsible:

 

No se debe golpear a los niños. Eso es lo que he estudiado. Pero he visto tantas cosas inexplicables en la vida que me han confundido a muerte y no sé a qué conclusión llegar. He conocido familias en las que se educaba a los niños de acuerdo con los más perfectos métodos pedagógicos. Sin embargo, cuando llegaba el momento, ese niño se convertía en un sinvergüenza. He conocido familias en las que los padres eran unos canallas y venían al mundo unos hijos de los que la humanidad entera podía enorgullecerse. 

Me parece que nunca se podrá explicar este misterio.

 

Y luego incide en una cuestión que yo había oído comentar por parte de gente inteligente relacionada con el mundo educativo, que la pedagogía teórica no tiene en cuenta la personalidad de los educadores y que el método de Makarenko dio resultado mientras el utilizaba el mismo Makarenko. En cuanto al ámbito familiar:

 

Toda madre forma el carácter de su hijo con su método de fabricación casera. Con toda la fuerza de su personalidad irrepetible.

 

Él tuvo suerte con su madre, a quien recuerda con ternura y cuya habilidad más grande fue querer a los hijos de forma incondicional, sin hacer ruido, estando allí cuando era necesario y sin juzgar sus resbalones.

Otro tema que algunos críticos han considerado central en el libro, cosa que se podría matizar, son las relaciones amorosas del protagonista con una mujer, Katia, una historia de encuentros y separaciones, de incomprensiones e infidelidades, algo de aquello de “ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio”. Y es que a veces no es tan sólo el mundo exterior que nos condiciona, nosotros no sabemos ser buenos ni con nosotros mismos ni conseguir sin problemas las pequeñas felicidades al alcance. Katia no podrá envejecer, se lo tragará el sistema de forma cruel, como tantos otros, como a su bondadoso e inteligente padre.

La quinta esquina del título tiene relación con los métodos de tortura de los sicarios del estado pero también con algo imposible y terrible al mismo tiempo, cuando te obligan a encontrar un lugar inexistente y a comulgar con ruedas de molino, por gusto o por fuerza a causa de motivos que no tienen ni pies ni cabeza pero que provocan consecuencias gravísimas. Y al final termina por buscar, de forma física o espiritual, tumbas imposibles de encontrar, como explica el autor en comparar su vejez con la de un antiguo combatiente que dedica las vacaciones a buscar enterramientos masivos del pasado. Métter es uno de esos grandes autores en el que podemos reencontrarnos nosotros mismos y a nuestras circunstancias y manías y miserias ya que nos habla del misterio más grande de todos, el de esta alma humana universal tan imposible de conocer y de interpretar.

 

Júlia Costa

@liujatasco

 

__________

La quinta esquina / Izraíl Métter / Libros del Asteroide / 1ª edición, 2014 / Traducción de Selma Ancira / 208 páginas / ISBN 9788416213047

Anuncios