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Shannon hace de modelo en varias fotografías de Trayler-Smith.

 

Este último año se habla mucho de las curvies, es decir, de un grupo de personas que abogan por demostrar (¿hasta cuándo será necesario?) que la belleza no entiende de tallas. Este movimiento se ha ido forjando poco a poco a través de blogs y redes sociales y al final han hecho tanto ruido que los medios generalistas han escrito titulares sobre las modelos plus size o la implantación de términos recientemente acuñados como gordibuena o fofisano. Además, han surgido algunas webs especializadas en filosofía body-positive que deben luchar diariamente para demostrar que no hacen apología de la obesidad, sino, como anuncia una de las pioneras y favorita en la materia, Weloversize: “Disfruta de lo que tienes mientras trabajas por lo que quieres”.

La fotógrafa británica Abbie Trayler-Smith (Gales, 1977) ha realizado un estudio personal sobre la obesidad infantil en Reino Unido, The big O, una muestra itinerante por las Galerías Fnac de España que, tras haber estado expuesta en Barcelona, viajará a ciudades como Murcia, Madrid, Alicante y A Coruña. Las estadísticas del país anglosajón nos dicen que uno de cada tres niños británicos sufre sobrepeso u obesidad y que el 33% de los jóvenes no se siente satisfecho con su aspecto físico. La artista sabe lo que es eso; creció siendo la niña gorda de la clase y una de las piezas de la exposición es una fotografía tomada a uno de sus cuadernos de adolescente con la palabra FAT (gorda) escrita en blanco ocupando toda la libreta.

 

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Un día esta chica se quedó dormida en el autobús. Cuando despertó, descubrió lo que le habían escrito en la frente.

 

Otro, el que a mí me resultó más impactante, muestra un dibujo que hizo su padre de una persona obesa y escrito a lápiz al lado una advertencia: “ella acabará así si no empieza a hacer algo al respecto”. Por si no es suficiente sentirte dentro de un cuerpo que odias, los demás te lo recordarán constantemente. Por eso, la mayoría de sus retratos son intimistas y muestran de cerca a jóvenes con semblante triste y resignado. Están acostumbrados a ser señalados con el dedo, a los cuchicheos, a las risas, a las humillaciones. Una chica pelirroja mira fijamente a la cámara con la palabra FAT escrita con lápiz de ojos en su frente. Eso fue exactamente lo que le ocurrió un día que se quedó dormida en el autobús, cuando se despertó alguien le había escrito eso en su cara. Precisamente para evitar comentarios y bromas de mal gusto, otro chico ha preferido dejar de salir con sus amigos y encerrarse en su habitación: la vida virtual que le ofrece internet le permite no tener que excusarse cada vez que alguien le reprocha haber cogido unos quilos últimamente.

Eso es lo que más lamenta Shannon, la gran protagonista de ‘The big O’, el tener que pedir perdón por ser como es. Sirve de modelo en varias fotografías y una de ellas ganó el segundo premio en la categoría “Retratos” del concurso World Press Photo en 2014. En ella se puede ver a una chica que, aunque acaba de cumplir 16 años, lleva toda su vida luchando contra la obesidad. Posa en ropa interior y su cara muestra cansancio por una batalla personal que dura ya demasiado tiempo. Al día siguiente se someterá a una operación para insertarse un balón gástrico que la ayude a adelgazar. “No me aconsejes que coma menos o que haga más ejercicio. Te pido que te pongas un día en mis zapatos y luego me digas qué piensas”, comenta.

 

Kiss it!  Shannon, 16, has a tattoo on her bottom cheek as a 16th birthday present to herself. From the series The Big O, an intimate porttrait of the children behind the obesity statstics in the UK.  It is estimated that 1 in 3 children in the UK are now classified as obese or overweight.
Shannon se regaló un tatuaje en la nalga (“Kiss it!”) cuando cumplió 16 años.

 

Las redes sociales están inundadas de hashtags buenrollistas y tolerantes como #gordibuena, #loveyourself, #honormycurves #fatshion o #bodypositive, ojalá algo esté cambiando de verdad, pero lo cierto es que estar gordo sigue sin ser aceptado en nuestra sociedad. Lo vemos, lo oímos y lo notamos todos los días. No se perdona. Hay rasgos físicos que, aunque se consideren negativos, se pasan por alto al instante porque, digámoslo de forma sencilla, hay que aceptarlos porque no se puede hacer nada para remediarlo; se tienen y punto, como ser bajito o ser calvo. Sin embargo a una persona con sobrepeso siempre se le hará sentir culpable porque de cara a los demás estar gordo es voluntario y, por tanto, si lo eres es porque eres un zampabollos cuanto menos.

Shannon estaba harta de que la juzgaran por su apariencia, de que al mirarla sólo vieran los quilos de más, las estrías, la grasa. Trayler-Smith explica que desgraciadamente la operación no le sirvió de mucho ya que ha perdido muy poco peso. Pero hoy día sigue librando la lucha más importante de su vida: la de aceptarse, la de sentirse bien a pesar de lo que digan los demás. La de vencer a esa gran O con la que los demás la señalan.

Patricia Tena

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