Maribel Medina (Pamplona, 1969), presidenta de la ONG Internacional Women’s Time, debuta en el panorama literario con Sangre de barro (Maeva), una historia que denuncia el peso que tiene el dopaje en el deporte de élite. La novela, inspirada en hechos reales que le contó su marido ex atleta profesional, se centra en la muerte de varios atletas jóvenes procedentes de un centro de alto rendimiento en Suiza. Aunque aparentemente se trata de muertes naturales, la doctora forense Laura Terraux sospecha que no es así. Thomas Connors, un apuesto agente de la Interpol, se embarcará con ella en una peligrosa investigación que demostrará que la ambición a veces se paga muy cara.

 

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“Soy escéptica respecto a la erradicación del dopaje; donde hay dinero no hay limpieza”

 

Patricia Tena. Barcelona / @patriciatenaser

La idea de la novela surge tras una conversación con su marido, Andrés Martínez Modrego, exatleta profesional. ¿Es Sangre de barro un libro denuncia?

¡Absolutamente! Podríamos decir que es un corte de mangas hacia todos los estamentos y personas que amparan el dopaje.  Lo que más me llamó la atención fue lo normalizada que se encuentra esta práctica, casi va inherente al deporte de élite. Sin embargo, lo que me pareció más grave no fueron las macro cifras de consumo que se barajan (unas 80 toneladas de testosterona o 35 millones de viales de EPO y hormona de crecimiento), sino el auge del consumidor amateur. Eso es de una gravedad extrema ya que no hay supervisión médica de ningún tipo.

¿Son los atletas quienes deciden doparse voluntariamente o reciben presión por parte de mánagers, representantes, patrocinadores…?

Los motivos son complejos ya que en torno al deportista giran varios personajes que influyen en su decisión. Tienes mucha razón al mencionar la palabra “presión”, ya que esta es enorme y no es fácil ignorarla. Les ofrecen dinero, gloria, prestigio… Les aseguran que si no entran en el juego del dopaje no podrán competir en igualdad de condiciones. También influyen la familia, la hipoteca… el principal problema es la falta de opciones. Además, me he encontrado con que muchos deportistas no tienen estudios y, como quien dice, no saben hacer otra cosa. Así que, aunque no lo justifiques, entiendes que tiren por ese camino. Conozco muy bien a dos chavales que dijeron no y ahora son dependientes en una tienda de deportes.

No existen muchas novelas que se centren en el tema. ¿Es por desconocimiento o porque sigue siendo un tema tabú en nuestro país?

Sangre de barro es la primera novela que trata el dopaje como tema central. No es casualidad, las personas no desean saber la verdad. Creo que no estamos preparados para aplaudir el esfuerzo real. A menudo, el deportista limpio se queda sin becas y sin sponsor porque se lo quita el tramposo, el que juega sucio. Durante una entrevista con una persona de una federación me dijo directamente “si para nosotros no es un problema, ¿por qué crear un problema?”

En relación a esto, ¿le pusieron muchas trabas en el camino a la hora de documentarse?

Cuando comencé hace unos cinco años fue un camino de espinas. Así de claro. Desesperante. No me tomaban en serio. Tuve que salir fuera para conseguir información y fueron dos años de arduo e intenso trabajo. Por suerte, soy una persona tenaz y concienzuda.

Tras su investigación a nivel internacional, ¿considera que el dopaje está mejor regulado y controlado en otros países? ¿Cuál es el papel de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA)?

Pienso que se están intentando hacer mejor las cosas y unificar criterios a nivel mundial. Los países firman nuevas directrices a seguir. La nueva Agencia Antidopaje Española tiene un enfoque más dinámico; por primera vez han invitado a deportistas dopados para que hablen de su experiencia, de las consecuencias, no sólo penales, sino de salud. Se incide en la educación y en la información. Aquella época dorada del dopaje español representada por Marta Domínguez está ya caduca. De hecho, creo que también habría que echar a todos los dirigentes que fomentaron o miraron para otro lado cuando España era número uno en dopaje.

En la novela se habla mucho de la EPO. Para los que no estamos familiarizados, ¿en qué consiste?, ¿es una de las formas más habituales de dopaje?

Cuando hablamos de EPO nos referimos a la Eritropoyetina, una sustancia que inyectada aumenta los glóbulos rojos en la sangre. Esto hace que el torrente sanguíneo lleve más oxígeno por lo que el deportista no sólo tiene más resistencia, sino que se recupera antes. El problema es que la sangre se espesa y puede llegar a crearse coágulos. Por ello duermen con pulsómetro. La EPO forma parte del llamado “cóctel” que está compuesto de EPO, hormona del crecimiento y testosterona. La combinación ganadora.

En Sangre de barro, al igual que sucedió realmente en Holanda, una serie de jóvenes deportistas fallecen aparentemente por muerte súbita. Tal y como señala “si la muerte es natural, no hay nada que investigar”. ¿Cuántos casos habrán quedado archivados y silenciados precisamente por eso? ¿Cuáles podrían ser las medidas para erradicarlo?

En Holanda fueron 16 ciclistas, entre ellos el campeón nacional, los que murieron mientras dormían. Solo pudieron certificar su muerte como natural. Me pregunté qué sentiría el forense al recibir los cadáveres de esos chicos y no encontrar ni una sola prueba. Normalmente son ataques de corazón fulminantes, tumores, muertes súbitas y, como apuntas, quedarán catalogadas como naturales. Soy escéptica respecto a la erradicación del dopaje; donde hay dinero no hay limpieza. Se mueve mucho dinero que queda ligado a potentes mafias que trafican con los medicamentos, apuestas ilegales, amaño de partidos, etc.

En el libro los encargados de investigar qué ha ocurrido realmente son Thomas, un guapo agente de la Interpol,  y Laura, una doctora forense. Me ha llamado la atención principalmente la evolución del personaje masculino, al que conocemos como un gran amante casi obsesionado con el sexo pero muy deficiente en temas sentimentales.

Thomas era una apuesta un poco arriesgada. Deseaba plasmar el ambiente swinger (intercambio de parejas) desde la perspectiva de un hedonista que no desea otra cosa que pasar sobre las personas de puntillas. Thomas no desea involucrarse en nada que tenga que ver con los sentimientos. Para ello, estas escenas sexuales eran idóneas, muy alejadas de la idea amorosa. Pero pronto se da cuenta de que lo que toma por una vida segura es pura fantasía y cómo un hecho, en apariencia inocuo, desmorona la vida que él tenía por perfecta. Los personajes masculinos son los que tienen una evolución, son más complejos. Los femeninos, en cambio, saben lo que quieren y cómo conseguirlo.

En algunas entrevistas ya ha hablado sobre una posible continuación. ¿Serían nuevos casos que investigarían estos personajes conjuntamente o se seguirá profundizando en el tema del dopaje?

El segundo libro ya está terminado. Ya no se hablará de dopaje pero seguirá siendo un tema internacional con un fondo de denuncia real. Y sólo puedo anunciaros que Thomas va a sufrir…

También se habla de una posible adaptación cinematográfica.

De eso no puedo decir nada porque luego me riñen.

Además de escritora, usted es la presidenta de la ONG Internacional Women’s Time. ¿A qué se dedica?

En este momento opera en la República Dominicana. Creo firmemente que el futuro está ligado a la mujer y a la educación. Sólo a través de ella se puede cambiar la sociedad. Women’s Time construye escuelas, da becas de estudio, aporta material escolar… Se intenta involucrar mediante la formación a los agentes locales. Es una ONG que pretende devolver la dignidad a quien la ha perdido o nunca la ha tenido. ¡Es el tiempo de las mujeres, es nuestro momento!

 

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