sintinohaynosotros

 

No seréis libres de conversar sobre lo que queráis. Tampoco de vestir como os plazca. Y mucho menos viajaréis o iréis adonde os apetezca. No podréis discutir lo que no os parezca bien, y pediréis constante permiso para casi todo. Vuestra noción de libertad no os servirá. Ni tampoco vuestro concepto de tiempo libre, porque el tiempo libre no existe. Tampoco existe el “yo”, sino el “nosotros”. La distopía ya está aquí: bienvenidos a Corea del Norte, una sociedad hipotética indeseable, como la que tantas novelas, cómics y películas nos habían hecho imaginar. Pero la sociedad descrita en Sin ti no hay nosotros de Suki Kim no es ficticia. La realidad es que en un pequeño país de Asia Oriental, aislado del resto del mundo, se ponen a diario en práctica todas las ideas de represión y control que podáis listar en un minuto. Una sociedad de esclavos y soldados fundada por Kim Il-sung, el Gran Líder, el Presidente Eterno, en 1948. Un país administrado según los preceptos de su propia ideología, el Juche, una hipérbole de Comunismo y dictadura. Una autocracia que se ha convertido en dinastía: a Kim Il-sung lo sucedió su hijo, Kim Jong-il, y luego su nieto, Kim Jong-un, que ostenta el récord de haberse convertido en el jefe de estado más joven de la historia (llegó al poder a los 29 años en 2011). Sus cuentas de Twitter son falsas, por cierto, pues la aplicación no está permitida en el país, al igual que tampoco Facebook, y la gran mayoría de los ciudadanos no puede acceder a Internet. Por lo que tampoco sabrán que nadie más que ellos concibe su nación como “próspera” y “feliz”.

Al resto del mundo nos ha tocado presenciar este experimento social de forma fragmentada: tenemos la propaganda del régimen y los testimonios de aquellos desertores que logran salir del país y contar su terrorífica experiencia. Se intuye que queda mucho por descubrir. En Sin ti no hay nosotros la periodista estadounidense de origen surcoreano Suki Kim relata sus vivencias como profesora de inglés en la PUST  (Pyongyang University of Science and Technology), una universidad privada financiada por la iglesia evangélica. Durante medio año en 2011, Kim realizó una doble infiltración, en la institución religiosa que constituía el profesorado del centro, y en el país al que se sentía tan ligada por motivos familiares (un tío por parte de madre fue raptado por el ejército norcoreano durante la guerra y nunca más se supo de él). Los estudiantes de la PUST a los que dio clase eran hijos de la élite norcoreana, muchachos, solamente varones, que a pesar de tener el privilegio de estudiar en la mejor universidad politécnica del país, no conocían a Steve Jobs ni jamás habían hecho una búsqueda en Google. A cambio, se les adoctrinaba para adorar al Gran Líder, estar preparados para el combate en todo momento y, muy probablemente, asegurar la continuidad del régimen en un futuro.

Kim sabía que su libro sería visto como una traición por parte de sus compañeros de la PUST y de su empleador, James Kim, el director de la institución. Pero Sin ti no hay nosotros hace honor a la verdad, y es probable que sea el mejor trabajo de periodismo encubierto de los últimos tiempos. Hay datos que nos parecerán típicos de la autocracia: edificios repletos de eslóganes que ensalzan el culto al líder; 35.000 estatuas de los Grandes Líderes repartidas por todo el país; desfiles militares, una economía (desastrosa) de la autosuficiencia. Cualquier ciudadano tiene el deber de delatar a todo aquel que se salte las normas y las elecciones electorales son una auténtica patraña, pues todo el mundo sabe a quién debe votar. Sin embargo, hay situaciones escalofriantes que querremos negar  con la cabeza y que constituyen el día a día en Corea del Norte: las mujeres han nacido para obedecer, pues el mayor logro de una norcoreana es haber dado a luz al Gran Líder; la población pasa hambre y está malnutrida; la disidencia la pagarán tres generaciones de una misma familia. Por eso, y aunque Suki Kim solamente se jugaba la expulsión, su trabajo y valentía, y el compromiso con su oficio son admirables: su libro nace de unas notas almacenadas en una memoria USB que llevaba consigo a todas partes, donde atesoró lo que veía, lo que oía, y sus intentos por que sus alumnos aprendieran alguna cosa sobre el temido mundo capitalista donde no existe el Gran Líder. Por ejemplo, les habló de las posibilidades de transporte entre Londres y París. Del número de canales que puede ver en su apartamento de Nueva York. De Skype. E incluso consiguió que una de sus clases viera Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Detalles que pueden parecer triviales, simples anécdotas, pero que ejemplarizan la movilidad, la comunicación y el acceso a la información en el mundo moderno. Algo a lo que los hijos de la élite de cualquier otro país podrían acceder sin problemas. Pero los estudiantes norcoreanos ni pueden abrir un perfil de Facebook, ni escuchar música rock, ni leer novelas extranjeras, ni siquiera comerse una pizza. Y lo peor es que las generaciones actuales de estudiantes desconocen la existencia de todo lo que tienen prohibido, de todo lo que existe más allá de sus fronteras.

Decir que Sin ti no hay nosotros es una lectura adictiva es quedarse corta, ávida de conocer la verdad sobre un país que me encantaría liberar. Al igual que la autora, también quisiera ver cumplido el sueño irracional de reunificar las dos Coreas. Como comenta Kim en varios pasajes, los ciudadanos son niños en manos del ánimo solícito del Gran Líder, y una no puede menos que querer rescatarlos. Quisiera poder decir que este libro es una distopía, una obra de ciencia ficción brutal. Que lo relatado es una hipótesis donde la maldad y la falta de empatía alcanzan cotas insospechadas. Y también que al final todos los protagonistas logran quitarse la venda de los ojos y escapar. Sin embargo, me temo que de nuevo es cierto que la realidad siempre acaba superando la ficción.

 

Jennifer Camacho

@garymused

 

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Sin ti no hay nosotros / Suki Kim / Blackie Books / 1ª edición, marzo de 2015 / Traducción de Pablo Álvarez Ellacuria / 323 páginas / 9788416290130

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