Colin Firth y Emma Stone protagonizan la nueva cinta de Allen
Colin Firth y Emma Stone protagonizan la nueva cinta de Allen

 

El combustible de Woody Allen parece no agotarse. Quienes han diagnosticado tantas veces la muerte (profesional) de este excéntrico director neoyorquino, habrán tenido esta vez que darle, cuanto menos, cierto margen de confianza. Es verdad que hay muchos espectadores que van al cine esperando una nueva Manhattan o Annie Hall o que incluso creen que Woody Allen, a diferencia de otros directores, tiene que ser fiel a sí mismo, que no puede tocar otros registros porque entonces eso se traduce en que ha perdido fuelle. Y lo cierto es que si analizamos su filmografía, veremos que desde aquellas primeras películas tipo Toma el dinero y corre, Bananas o El dormilón hasta Blue Jasmine o Magia a la luz de la luna, su carrera ha dado muchos giros.

A Woody Allen se le ha encasillado demasiado en ese cine made in Manhattan y se le ha castigado en exceso por algunas malas películas recientes como Vicky Cristina Barcelona o A Roma con amor. Allen es falible, como todos los directores, pero haciendo una valoración global de su producción cinematográfica en los últimos años, no se puede decir que el director haya perdido el norte (recordad esas Blue Jasmine, Midnight in Paris o Match Point), sino que ha tenido algún que otro tropiezo. En el caso de Magia a la luz de la luna, su último trabajo, nos propone una historia que ha seducido incluso a los más escépticos.

Colin Firth (ganador de un Oscar por El discurso del rey) es Stanley, un popular mago, algo antipático y soberbio, que es requerido por un amigo para desenmascarar a Sophie Baker (Emma Stone), una joven que asegura ser una vidente infalible. Stanley, un hombre racional y escéptico a pesar de su profesión, decide aceptar el reto. Aunque es un tipo íntegro y quiere demostrar frialdad, los encantos y la capacidad adivinatoria de Sophie, dejan a Stanley estupefacto.

Debo reconocer que sí percibo en las últimas películas de Woody Allen una ligera habilidad para reciclar temas propios o, cuanto menos, para reflejar en ellas algunos aspectos que ya han aparecido anteriormente. En sus nuevos filmes, siento cierta esencia añeja. No es la primera vez que el director recurre al mundo de la magia para crear sus argumentos; ya lo hizo en La maldición del escorpión de jade. Y esas escenas de campo con esas conversaciones que tienen Stanley y Sophie sobre la racionalidad y las emociones, sobre la lógica y lo paranormal, me suenan a La comedia sexual de una noche de verano. En cualquier caso, soy de los que se suman a los elogios. He disfrutado muchos con esta nueva película y mantengo viva mi fe en el director. ¡Larga vida a Woody Allen!

 

Manel Haro

@manelhc

 

_________

Tráiler

Anuncios