Tras el rotundo éxito de El guardián invisible y Legado en los huesos, Dolores Redondo publica Ofrenda a la tormenta (Destino en castellano y Columna en catalán), la última parte de la Trilogía del Baztán. En esta ocasión, la inspectora de la Policía Foral Amaia Salazar investiga el fallecimiento de una serie de bebés que aparentemente han sufrido lo que se conoce como “muerte de cuna”. Sin embargo, ella está convencida de que no son víctimas de muerte súbita del lactante, sino de algo mucho más macabro y con lo que, desgraciadamente, está familiarizada: ofrendas que realizan los propios padres a un ser demoníaco de la mitología vasco-navarra llamado Inguma. Al profundizar en estos crímenes, la protagonista descubrirá horrorizada que a veces el fin está en el principio de todo.

 

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Dolores Redondo en Elizondo / Fotografía del Facebook de la autora

 

“Dicen que para que una novela tenga alma tiene que contener rabia. Esta la tiene y puedo asegurar que en algún momento me ha costado lágrimas”

 

Patricia Tena. Barcelona

Durante la promoción de Legado en los huesos comentaste que esta trilogía es como un iceberg y que aún nos quedaba por descubrir la parte más sumergida, la más importante. Ahora que ya la tenemos aquí, ¿qué nos vamos a encontrar en Ofrenda a la tormenta?

Como ocurre con los icebergs, lo que hay bajo el agua es lo más gordo, la base de todo. Pero no olvidemos que se puede dar la vuelta y a veces el principio es el final y el final a veces es el principio. Yo siempre he defendido que, aunque es una trilogía, para mí es una novela en tres entregas. Y aquí el lector va a tener constancia y evidencia de que es la misma historia desde el principio hasta el final. Encontraréis una historia trepidante donde Amaia está al límite de las emociones, de los sentimientos, de la investigación policial… Y lo más importante es que por fin va a encontrar las respuestas que estaba buscando.

La investigación policial que lleva a cabo es paralela a la investigación que hace sobre su propia infancia. ¿Por eso dices que es el libro más emocional de los tres?

Sí, pero no sólo por eso. Hasta ahora cuando los periodistas me preguntabais el origen de la trilogía, os he dicho que tenía tres patas que me interesaban: la mitología, el matriarcado y la investigación policial. Eso es verdad, pero como ocurre siempre, también hubo una razón que la originó. Y por eso añado una nota al final de la novela en la que explico que todo surgió tras leer una noticia en el periódico sobre un matrimonio que formaba parte de una secta y que había sacrificado a su hija de 14 meses. Dicen que para que una novela tenga alma tiene que contener rabia. Esta la tiene; puedo asegurarte que en algún momento me ha costado lágrimas.

Es terrible. El primer capítulo se inicia con el asesinato de un bebé que es asfixiado con un peluche en su cunita. Leer algo así es duro, no puedo imaginar cómo debe ser describirlo.

Las víctimas que no tienen voz siempre son las peores. Cuando se trata de niños, especialmente los pequeñitos que no pueden ni hablar para explicar qué está pasando, es una aberración. Y aún es peor si el daño lo causa quienes deberían protegerle: los padres. En esos momentos la violencia alcanza su grado más degenerativo y es cuando me resulta más difícil comprenderlo. Los casos así me dejan destrozada.

Estos asesinatos quedan camuflados bajo la apariencia de que el bebé ha sufrido muerte súbita. Pero Amaia ya ha aprendido que no debe fiarse de la primera versión, que hay que llegar más allá, aunque por el camino encontremos seres/situaciones que parecen irreales.

En cada novela he elegido un personaje de la mitología relacionado con el nombre que toma cada asesino. En El guardián invisible era el Basajaun, en Legado en los huesos fue Tárttalo y, ahora, en Ofrenda a la tormenta, es una criatura horrible, un demonio de Baztán, de la mitología tradicional que se llama Inguma. Ha sido toda una sorpresa porque cuando me documenté sobre él, encontré que había referencias a la misma criatura con diferentes nombres en muchas culturas y países. De hecho, aparece en todas las demonologías; desde la sumeria, que es la más antigua, hasta la católica, pasando por etnias de Asia y África… Todas hablaban de un demonio que se sube sobre el pecho de las personas que duermen, comprimiendo sus pulmones y aspirando su aire hasta provocarle el ahogo. En Baztán en la antigüedad se creía que provocaba la muerte de cuna de los niños que dejan de respirar y  la apnea del sueño.

También aparecen una serie de rituales, ofrendas y prácticas relacionadas con la brujería.

Es una constante en Baztán, ya que es el lugar del país donde más personas han sido procesadas por brujería y, por desgracia, donde más mujeres han sido ajusticiadas en la hoguera. Actualmente hay familias que son plenamente conscientes de que sus antepasadas murieron en la hoguera acusadas de ser brujas.

¿Quién fue Alonso de Salazar y Frías cuyo apellido le has dado a Amaia?

El apellido de Amaia Salazar está tomado del Inquisidor Alonso de Salazar y Frías, que tuvo ese mismo espíritu de investigación que tuvo Amaia hace muchos años. Tras el Auto de Fe que hubo en Logroño en 1610, en el que se ajusticiaron  una treintena de personas, viajó a Baztán porque quería ver de primera mano si realmente había una presencia satánica en el lugar. Convivió con los vecinos de la zona (vivió concretamente durante un año y medio en Elizondo) y entrevistó a miles de personas; consiguió 3.000 declaraciones de vecinos que se auto imputaban prácticas de brujería y otras 1.500 denuncias contra vecinos suyos. Y, sin embargo, las descartó, volvió a Logroño y le dijo a los señores inquisidores que el demonio no estaba en Baztán, que había otra cosa, algo muy potente que tenía que ver con su origen, su naturaleza, con el modo en el que vivían la vida, que era simplemente algo cultural. Con eso, consiguió que nadie más muriese en la hoguera, un logro importantísimo. La Inquisición aún duró muchos años y se procesó aún a muchas personas, pero nadie más murió quemado en la hoguera después de que Salazar hiciese esta investigación.

Pues darle su apellido a tu protagonista ha sido una especie de homenaje, entonces.

Sí. Además me interesaba porque Amaia también se debate entre lo que a ella le gustaría creer, lo que es la realidad, el mundo que conoce, las pruebas sólidas y aquello que es intangible.

Como decíamos antes, a medida que avanzan sus investigaciones, ella va sabiendo más sobre su propia vida, su familia y el origen de sus pesadillas y miedos.

Exacto. Ella tiene un compromiso con las víctimas que es inherente porque la primera víctima es ella. Ese compromiso nace desde que se siente víctima de su madre y a lo largo de las tres novelas perdura porque busca explicaciones, quiere saber dónde está el origen del mal.

 

Esta fotografía pertenece al archivo de la autora ©
Esta fotografía pertenece al archivo de la autora ©

 

La novela era tan esperada por los lectores que el mismo día de su publicación se puso en marcha una segunda edición con 10.000 ejemplares y, con tan sólo una semana en las librerías, ya va por la cuarta. No te preguntaré por la clave del éxito porque imagino la respuesta, pero…

Es que no sé cuál es, ¡de verdad! Te aseguro que si hubiera una fórmula, los escritores estaríamos encantados de saberla y las editoriales ¡ni te cuento! Lo que tengo muy claro es lo que a mí me gusta y lo que no. Por ejemplo, una novela negra que se centra en la investigación de un asesinato para mí se queda corta, no me satisface. Soy perfectamente consciente de que mi trilogía no es negra absoluta, pero defiendo ese mestizaje. Y a quién no le parezca bien me da igual, porque es lo que voy a seguir haciendo.

¡Claro!

Creo que la novela negra es la que mejor retrata la sociedad, el género que mejor admite esos mestizajes y la que mejor se funde con cualquier cosa que quieras contar. Yo tengo más intereses que contar un crimen, por muy duro o conmovedor que sea.  Antes te decía que Amaia tiene un compromiso con las víctimas y también lo tengo yo. Cuando leáis la nota final, entenderéis por qué digo todo esto. No escribo pensando en hacer denuncia, pero hay cosas que me revuelven las tripas, que no me dejan dormir, que me duelen, que me resultan imposibles de digerir y esta es la única manera.

El éxito de la trilogía ha hecho que mucha gente visite el valle del Baztán y Elizondo. Incluso se han creado visitas guiadas que siguen los pasos de Amaia Salazar.

La gente de Baztán es muy cariñosa, son personas muy íntegras. Quizá inicialmente no son personas de grandes entusiasmos, pero cuando son tus amigos, lo son para siempre. Son entregados y muy agradecidos. Para la presentación de Ofrenda a la tormenta me han acompañado hasta allí muchos periodistas y libreros y han podido ver y experimentar la belleza del lugar y el cariño y el calor que ofrece la gente de Baztán. Os animo a todos a visitarlo, aún no conozco a nadie que me haya dicho que le haya decepcionado. Yo vuelvo siempre que puedo y, sino, diariamente en mi imaginación.

Recientemente se ha sabido que va a haber adaptación cinematográfica de El guardián invisible. ¿Qué nos puedes contar?

Peter Nadermann, productor de la saga Millenium, adquirió los derechos en cuanto salió la primera novela y luego ha ido adquiriendo el resto. Tenemos una relación constante, hablamos muchísimo y estoy muy tranquila porque sé que no son convertidores de novelas en películas, sino que realizan buenas adaptaciones. Sé que el filme no puede ser igual que el libro porque usan lenguajes diferentes, pero sí es importante que haya un respeto. Por suerte, he visto sus otros trabajos como Millenium, Wallander o The Killing y para mí eso ya es una garantía. En pocos días haremos una rueda de prensa y se anunciarán los nombres del director, del casting, el guionista, las fechas de rodaje…

Para amenizar la espera, los más impacientes pueden ir leyendo la novela gráfica de El guardián invisible (Planeta).

¡Sí! Me ha gustado mucho el resultado porque mi novela es muy visual y el cómic, aunque también utiliza otro lenguaje, ha sabido captar la oscuridad del libro. Estuve en contacto con el autor, Ernest Sala, y le dije que lo fundamental era que viajase a Elizondo. Le dije “veas cómo veas a Amaia, a James o al Basajaun el público lo entenderá, pero no te van a perdonar si no retratas bien el valle del Baztán”. Me hizo caso, fue y se empapó (literariamente y también literalmente porque llueve muchísimo) y le ha servido para hacer un magnífico trabajo sobre sus calles, sus piedras, su agua, su niebla…

Imagino que teniendo en cuenta la buena acogida, la intención será adaptar también los otros dos libros.

Sí, estamos en ello y dentro de poco podremos anunciar cosas bonitas también. ¡Estoy contentísima!

 

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