IMG_0852

 

Habrase visto qué desfachatez representar a Plauto (¡Plauto, ni más ni menos!) a ritmo de chirigotas, reduciendo una de sus obras, el Anfitrión, a puro espectáculo de masas, pretender hacer reír sin tener escrúpulos de pasar por la trituradora un texto clásico y amoldarlo al antojo de un director caprichoso. ¡Han violado a Plauto en el escenario del Teatre Gaudí Barcelona (TGB) y encima el público lo aplaude! Qué barbaridad bajar del olimpo a un erudito y representarlo a pie de calle. Y ante este show, yo me pregunto: ¿por qué diablos cuesta tanto que otros directores y compañías lleven a cabo esta proeza?

Disculpen la broma, pero digo proeza porque debe de ser muy difícil entender que a los clásicos (latinos, españoles, catalanes…) hay que perderles el miedo. El teatro del siglo XXI (el público de hoy en día) exige originalidad, riesgo y, por qué no, diversión. Lo que hacen seis actores andaluces sobre el escenario del TGB, bajo la dirección de José María Roca, es digno de pasarse un buen rato aplaudiendo. ¡Hay que reinventar el teatro clásico, claro que sí! Y aunque los personajes bromeen nada más empezar la obra avisando a los asistentes que más vale que se hayan leído de qué va la historia que les van a representar, lo cierto es que llega un punto en que el argumento no parece lo más importante: una vez la compañía se ha ganado al público, puede llevarlo por donde quiera.

El protagonista es Anfitrión, general tebano, que se marcha a la batalla dejando a su esposa embarazada en casa. Le sigue su esclavo, Sosias, hecho que aprovecha Júpiter para seducir a la mujer, Alcmena. El hijo del dios, Mercurio, le ayuda en la estrategia, adoptando ambos la apariencia de Anfitrión y el esclavo. Esta estratagema hace que se produzcan una serie de situaciones confusas que el director sabe explotar al máximo. José María Roca añade comedia a la comedia, adereza el texto con chascarrillos y humor directamente absurdo y exagerado que hacen que el público no deje de reír en todo momento. Seguramente el mayor reto de estos seis actores es averiguar si ese humor tan andaluz (de chirigotas y chistes que se alimentan de la cultura popular española) van a convencer al público catalán. Y lo cierto es que, aunque han sabido introducir variantes que se refieren a la geografía y la actualidad de Cataluña (muy ligeramente, sin meterse en embolados), la sensación general es que el humor, cuando está bien trabajado y es pertinente, resulta universal. ¿O es que no nos hartamos de reír aquí cuando vemos alguna chirigota en televisión o Internet?

Este Anfitrión, tan diferente de todas las adaptaciones de clásicos que he visto últimamente, me ha dejado un extraordinario sabor de boca y mantienen viva mi confianza en que no todo está inventado. De vez en cuando vale la pena no quedar mirándose uno el ombligo y salir a buscar otras maneras de hacer teatro, cosa que hay que agradecer al capataz del Teatre Gaudí Barcelona, Ever Blanchet, que ya ha demostrado varias veces que no le tiene miedo al riesgo. Me he divertido, he reído como hacía tiempo que no reía en un teatro y me alegra que me recuerden que la cultura popular es a veces más ingeniosa que la erudición. Espero que esta compañía siga siendo tan desvergonzada, lo necesitamos.

 

Manel Haro

@manelhc

 

__________

Un fragmento

__________

Amphitrion / Teatre Gaudí Barcelona (c/ Sant Antoni Maria Claret, 120) / Dirección de José María Roca / Compañía: Producciones Imperdibles (Sevilla) / Hasta el 12 de octubre / 20 euros / www.teatregaudibarcelona.com

Anuncios