pasajedelassombras

 

A la hora de reseñar una novela como Pasaje de las sombras, del islandés Arnaldur Indridason, deberíamos dejar de lado el eterno debate que gira alrededor de los grandes premios literarios: ¿vale una novela los 125.000 euros del premio que le han concedido? Más que nada porque podríamos plantearnos la misma cuestión en otros premios y sobre todo cada vez que salen al campo 44 piernas a perseguir una pelotita esférica ante miles y miles de personas que tal vez no destaquen precisamente por su nutrida biblioteca (si, ya saben, esos mismos que se quejan del precio de los libros de lectura de sus hijos –menos de 12 euros para un objeto que puede durar toda la vida- y que se acaban de gastar los 120 euros de un espectáculo de menos de dos horas) y ya les puedo asegurar que la mayoría de veces esas 44 piernas no valen lo que se ha pagado por ellas.

Así pues, dejemos de lado el debate monetario y centrémonos en la única pregunta realmente importante en estos momentos: ¿es Pasaje de las sombras una buena novela? La respuesta es sí, de hecho podríamos decir que es incluso una novela muy buena. Publicada por RBA el pasado mes de octubre (en traducción de Fabio Teixidó en castellano y Maria Llops en catalán: por cierto, ¿cuándo las editoriales grandes pondrán los nombres de los traductores en la portada?) la nueva novela de Arnaldur Indridason supone una vuelta de tuerca importante para el género negro y nos muestra una de sus facetas posibles para reinventarse: convertirse en un elemento de indagación sobre la historia contemporánea del país en el que se sitúa la acción, en este caso Islandia.

La novela parte de una investigación doble: por un lado la del presente, la de la muerte de un anciano en su domicilio. Asfixiado. Y con la comisaría sobresaturada por el trabajo, a Birgitta no le viene mal la ayuda de Konrád, acabado de jubilar y con tiempo para ocuparse de los pequeños detalles. Como por ejemplo intentar establecer alguna relación con los recortes de prensa de un asesinato acontecido en 1944 que aparece en la casa del muerto y que nos lleva a otra serie de crímenes y a otra singular pareja de investigadores: un policía islandés y un policía militar americano. Así, ambos crímenes y ambas parejas de investigadores se cruzan en una historia en la que Indridason ha indagado sobre los cambios que supuso la II Guerra Mundial para un país tan singular como es Islandia en el que incluso la tradición élfica continúa presente hoy en día.

Precisamente la grandeza de la novela estriba en la genial construcción de los personajes principales que la pueblan (engrandecidos por unos buenos secundarios) y por la dosificación de la información que maneja el escritor: capítulos que se alternan, tramas que quedan en suspenso, misterios que se alargan y que mantienen en vilo al lector, que además muchas veces lo que quiere es entender cómo es posible que Indridason –posiblemente el mejor escritor al Norte del paralelo 55- consiga explicar a la perfección ese momento de la historia de su país. Porque no nos engañemos, esta novela es también una gran lección de historia, economía, sociología… en definitiva, una gran novela humana que además nos habla de otro tema fundamental de la sociedad contemporánea: el envejecimiento. Indridason continúa demostrando libro tras libro que la novela negra tiene inmensas posibilidades, y que él es uno de los mejores escritores del mundo en este género.

 

Sebastià Bennasar

@sbennassar

 

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Pasaje de las Sombras / Arnaldur Indridason / RBA Libros / 1ª edición, octubre de 2013 / Traducción de Fabio Teixidó /

Passatge de les Ombres / Arnaldur Indridason / RBA La Magrana / 1ª edición, 2014 / Traducción de Maria Llopis / 319 páginas / ISBN 9788482646763

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