herzen

 

Tenemos que agradecer al Taller de Mario Muchnick, al traductor Jorge Ferrer y a la editorial El Aleph que se haya publicado una nueva y preciosa edición de El pasado y las ideas de Alexandr Herzen, también conocida por Pasado y pensamiento (que vio la luz en la editorial Tecnos), y que supone, por el momento, la versión en español más extensa, aunque no definitiva, de esta obra inconmensurable de la literatura rusa. 

Hombre de genio y sensibilidad descomunales, adelantado a su tiempo en lo político y lo filosófico, y atrapado además en la vorágine de la historia, Alexandr Herzen es sin duda una de las voces más originales de su tiempo y, quizás, uno de los pensadores rusos que más (y mejor) ha ayudado a definir conceptos como libertad y democracia. En El pasado y las ideas, uno de sus textos definitivos, nos da un breve repaso, en más de 800 páginas que se leen con la soltura, la rapidez y la poesía de cualquier novela, por los momentos más importantes de su vida, desde los cuentos que le contaba su niñera, sus amistades y amores de adolescencia y su paso por las cárceles rusas, hasta llegar a su larga y tortuosa temporada en Europa.

Herzen, fiel creyente en la República, llegó a cantar la Marsellesa en la Revolución de París de 1848 pero, como él mismo explica, no fue sino al poco tiempo que se dio cuenta de que la República era de todo menos liberal. Las continuas decepciones que se llevó el ruso en Europa, territorio donde presuntamente regían la libertad y la democracia en oposición a una Rusia zarista, llevaron a Herzen a desconfiar tanto de las palabras como de las promesas y a asumir una filosofía que, basándose en ideales y valores, hiciera de la propia existencia su meta y de la vida el valor principal.

Proclamó de hecho en más de una ocasión que la confianza en el progreso y en el desarrollo de estilos de vida más dignos no pueden pasar por encima del ser de cada individuo, y que de nada sirven proyectos o esquemas intelectuales si no hay una acción que los acompañe y que sea, al mismo tiempo, respetuosa con las personas.

No es baladí, pues, que el principal texto filosófico y donde mejor se expresa el pensamiento de Herzen sea en estas memorias: una vida dedicada en cuerpo y alma a la defensa de las personas debe incidir precisamente todos los aspectos que las definen, esto es, en el paso del tiempo y en los cambios de opinión, en aquellos sucesos que aúnan el tiempo, el lugar, la herencia y la tradición de cada individuo. Que apuntan, en definitiva, a los múltiples momentos en los que pasado, presente y futuro convergen en el ser irrepetible y caduco de cada uno de nosotros. No puede haber teoría sin cabeza pensante, de la misma manera que no puede haber cabeza pensante sin el cúmulo de situaciones, ocurrencias, temores y deseos que la conforman, con lo que leer estas memorias supone sumergirse de pleno en un momento, una personalidad y una inteligencia que se exponen tal cual a sabiendas de que no son sino fruto de una casualidad, de una encrucijada que permite que escribir, y ser leído, sea posible.

Herzen expone aquí sus principales opiniones, a veces de manera muy sucinta (quizás demasiado) pero siempre con enorme claridad. Conocemos, pues, su defensa de una educación aristocrática, exenta de prejuicios y libre de intereses comerciales o económicos, y preocupada por el conocimiento más que en las posibilidades mercantiles que puedan derivarse de dicho saber; leemos también que no hay nada más venenoso que la pereza o que la ceguera y que el trabajo es, para él, su manera de orar; podemos vislumbrar el horror de la burocracia y la violencia de la Rusia de su tiempo; y nos lamentamos de que, en el fondo, poco hayan cambiado las cosas con respecto a hace 150 años y que muchas de las quejas de Herzen sigan estando de actualidad.

Sobre todo, lo que me queda más claro después de terminar de leer El pasado y las ideas es el llamado a la libertad de credos, prejuicios y temores que hace Herzen en cada una de sus páginas. No a los sistemas inhumanos; no a la fe ciega en instituciones, creencias o filosofías; no a la condena a muerte o a la muerte en vida. Sí, por encima de todo, a la existencia de cada persona, al esfuerzo y al respeto mutuo; sí al saber y al conocimiento; sí a la comunidad respetuosa con cada individuo.

Esta edición de las memorias de Herzen es notable porque traduce al español una importante cantidad de páginas que seguían inéditas en nuestra lengua. Respecto a la versión anterior, permite penetrar muchísimo más en el tiempo y el destino de Herzen y, por lo tanto, ayuda a comprender mejor al personaje y a la historia, esto es, los condicionantes que ayudaron al escritor a forjar su pensamiento. El cúmulo de apreciaciones, anécdotas y sucesos que nos ofrece es imprescindible y, como ya se ha dicho, conserva toda su frescura y todo potencial hipnótico, sugerente y demoledor. Aun así, igual que la versión de Tecnos, sigue estando amputada y como tal sólo nos queda esperar que llegue una traducción completa y definitiva del texto. El único pero que le pondría al, por otra parte excelente trabajo de Ferrer, es si cabe un mayor aparato crítico (que sí estaba presente en la edición de Olga Novikova) y pequeños símbolos o anotaciones que indicaran dónde y qué se ha suprimido de esta versión.

Para resumir, esta es una oportunidad excelente de disfrutar de uno de los textos rusos principales de mediados del siglo diecinueve. Y no sólo para conocer a Herzen: de la mano de un testigo imprescindible de su tiempo, también conocemos a Belinski, Bakunin, Turgueniev, Mickiewicz y tantos otros. Todos ellos hombres y mujeres que lucharon por hacer, de nuestro mundo, un lugar mejor… Aunque algunos con más o menos fortuna que los demás.

 

Ignasi Mena

@ignasimena

 

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El pasado y las ideas / Alexandr Herzen / del Taller de Mario Muchnick, El Aleph Editores  / 1ª edición, febrero 2013 / 843 páginas / ISBN 9788415325642

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