Dolo Beltrán, cantante del grupo Pastora, empezó a dibujar durante sus ratos muertos como actriz en castings y rodajes. Tras llenar varios blocs con sus ilustraciones, empezó a picar a las puertas de las editoriales para publicar una selección. Santi Balmes, cantante de Love of Lesbian, le recomendó probar en Principal de los libros, editorial en la que él y Lyona habían publicado el libro infantil ilustrado Yo mataré monstruos por ti. El resultado es una recopilación de sus mejores historietas con el título Pequeños desastres y otras alegrías que muestra con humor e ironía cómo perciben el mundo las mujeres. Dolo, que considera que dibujar es más agradecido que componer una canción, confiesa que sus viñetas le sirven como válvula de escape, para pedir perdón por ciertas cosas y, sobre todo, para reírse de uno mismo.

 

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“Tuve un novio que cada vez que teníamos una crisis me pedía que dibujara un cómic explicándole cómo me sentía”

 

Patricia Tena. Barcelona

Lo primero que leemos al abrir el libro son las palabras “culo inquieto”. ¿Es una declaración de principios?

Sí, soy bastante culo inquieto y me aburro rápido. Realmente no es que me aburra de las cosas, sino que soy impaciente y pienso en lo próximo que vendrá. Por ejemplo, cuando estoy en la fase de composición de canciones ya estoy deseando ir al estudio y grabarlas, cuando ya las tengo grabadas ya estoy pensando en el videoclip y luego en cantarlas en directo. Cuando ya he hecho todo esto, de lo que tengo ganas es de irme a casa, luego de vacaciones y empezar con un nuevo proyecto.

¿La ilustración es una faceta que compaginas desde siempre con la música o más bien un hobby tardío?

Empezó cuando era figurante en la serie Dinamita del Tricicle. ¡Te estoy hablando de hace ochenta mil años! Mientras esperaba para hacer de extra pasaba  muchas horas muertas sin hacer nada y empecé a distraerme haciendo punto. Pero llegó el verano y con el calorcito, dejó de apetecerme. Entonces empecé a garabatear los guiones, luego a dibujar en cuadernos cuadriculados. Años después tuve un novio argentino psicólogo que me pedía que le dibujara un cómic cuando teníamos problemas explicándole cómo me sentía. No sé si sirvió mucho como terapia porque acabamos como el rosario de la Aurora, pero le agradezco haberme hecho recuperar esta afición.

O sea, que eres  una ilustradora autodidacta.

Absolutamente, aunque en general soy buena con las manualidades.  No tengo técnica así que me hago fotos a mí misma para copiar después posturas tipo cómo se coge una copa de vino, cómo se entrecruzan las piernas cuando estás sentada, las expresiones faciales… Creo que no hace falta saber dibujar muy bien para comunicar bien; puedes tener un dibujo precioso y con mil detalles y que los lectores pasen las páginas rápido porque no les interesa la historia.

¿Cuáles son los pequeños desastres y alegrías de las mujeres de hoy en día?

¡Hay un montón! Yo creo que podría hacer una saga. Algunas de nuestras virtudes incluso me parecen un desastre. Por ejemplo, esa manía que tenemos de abarcarlo todo, de decir “sí, soy capaz de currar, estar pendiente de si acaba la lavadora y dar de comer al niño”. De hecho, rectifico, ese no me parece un pequeño desastre, ¡sino un gran desastre! En general las mujeres tendemos a sobrecargarnos de trabajo. Pero aclaro que los hombres también me han dado grandes alegrías.

De hecho, tus viñetas sobre relaciones amorosas suelen ser bastante optimistas.

Sí, sin duda. Puedo bromear sobre cómo mejorar las relaciones que tenemos o presentarnos ante un nuevo amor con una maleta llena de fracasos anteriores, pero mi fondo siempre es optimista. Eso seguro. Hay que reírse de uno mismo.

En cambio, muestras cierta mala leche al hablar de las reuniones entre amigas.

¡Es que las mujeres tenemos muy mala hostia entre nosotras! La mayoría somos incapaces de ver a una tía buena en la tele que encima es simpática y no pensar que estará operada o algo por el estilo. Hay que encontrarle una pega. Los hombres no tienen esa maldad, nosotras nos pasamos de competitivas. Pero eso ocurre en la primera impresión, cuando aún no nos conocemos. Cuando intimamos, podemos llegar  a ser amigas para toda la vida. Yo hice en TV3 la serie Infidels protagonizada por mujeres y aún nos seguimos llamando y quedando para cenar.

También hay bastantes historias protagonizadas por niños que preguntan a los mayores conceptos tan difíciles de definir como la felicidad, la corrupción o los cumplidos.

A veces cuando nos hacemos mayores perdemos la esencia de quienes éramos. Una viñeta habla de un niño que está tumbado en la playa tomando el sol que le pregunta a su madre qué es la felicidad y ella le responde que justamente lo que están haciendo. Y él pregunta “¿y la infelicidad es un poco más divertida?”. La viñeta de los cumplidos está inspirada en una cosa que me pasó de pequeña: mis abuelos tenían la manía de poner motes a todo el mundo y en casa a veces hablaban de una mujer que iba escotada como “la vedette”. Recuerdo que un día esa señora vino a mi casa y yo le pregunté muy educadamente “¿qué quiere tomar, Vedette?”. Estas viñetas me sirven para decir bestialidades a través de los ojos de un niño, de recordar esa inocencia que teníamos. Salvando las distancias, que son obvias, son un poco del estilo Mafalda.

¿Crees que durante los últimos años las autoras de novela gráfica están ganando terreno? 

Yo siempre he sido lectora de mujeres que hacen ilustraciones como Maitena, Marjane Satrapi o, recientemente, de Agustina Guerrero (La Volátil). Quizá hasta ahora todos nuestros referentes eran hombres como Quino, Ibáñez, los ilustradores de El Jueves o el mismo Juanjo Saéz. Así que quizá era necesario ceder el turno a las mujeres y explicar su punto de vista. El cómic me parece una forma muy graciosa de explicar las cosas; narrar una historia sólo con retazos es muy interesante.

Y a nivel personal,  ¿qué le aporta a la autora?

¡La agradable sensación de poder cagarte en todo! Es como una válvula de escape. Tengo varias libretas llenas de viñetas así que el libro podría tener continuidad. Los días malos son los que hago más dibujos. Aunque yo siempre intento darle la vuelta y convertirlo en un día bueno. Digamos que mi pequeño mundo lo cambio así. A mí me sirve.

¿Volveremos a verte próximamente como actriz?

Hace ya mucho tiempo que decidí que sólo haría un proyecto que me apeteciese muchísimo. Me estresaba mucho tener que esperar que me llamaran para un casting y que otras personas decidieran lo que me pasaría mañana. No era una vida para mí. Además, si los actores que se dedican a ello al 100% lo están pasando mal porque no hay trabajo, imagínate para mí que soy actriz a ratos.

¿Y proyectos musicales?

Ahora mismo estoy encerrada componiendo canciones para un disco mío, sola.  Pastora no se disuelve y seguiremos sacando CD’s, pero también me apetecía mucho hacer un disco en solitario y hacer lo que me dé la gana. Cuando formas parte de un grupo, por muy bien que te lleves, tienes que ceder en muchas cosas. Este año cumplo 40 y es un poco aquello del ahora o nunca. Será un disco electrónico cañero pero con buenas letras y también incluiré alguna balada. ¡Quiero ser libre total!

En una de tus viñetas dices que “llega un momento en la vida en la que ya no puedes echar marcha atrás”. ¿Eso es positivo o negativo?

Yo creo que ir hacia atrás no mola nada. ¡Hay que ir siempre para adelante!

 

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La cubierta

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