La pequeña actriz es la gran estrella de esta película
La pequeña actriz Onata Aprile es la gran estrella de esta película

 

En 1897 Henry James publicó Lo que Maisie sabía, una novela protagonizada por una niña víctima del enfrentamiento entre sus padres por su custodia. Casi 120 años después, los cineastas Scott McGehee y David Siegel (La huella del silencio) demuestran algo espeluznante: que el texto es de una vigencia aterradora. En su adaptación ¿Qué hacemos con Maisie? cambian el siglo XIX por el XXI y los escenarios londinenses por Nueva York, pero el conflicto sigue siendo actual y descorazonador.

Maisie (una brillantísima Onata Aprile, La historia de Future Folk) tiene seis años y lleva demasiado tiempo siendo testigo involuntario de las peleas entre sus padres, interpretados por Julianne Moore (Don Jon) y Steve Coogan (Ruby Sparks). Pero la verdadera guerra estalla una vez divorciados, cuando surge una cruel batalla por ver quién obtiene la custodia. Maisie, que adora a los dos, pronto se convierte en una pelota de tenis que pasa constantemente de un campo a otro, mientras sus padres se preocupan sólo de sonsacarle información y herir al ex. Cuando su padre se casa con la canguro, Margo (Joanna Vanderham, de la serie Galerías Paradise), y su madre con Lincoln (Alexander Skarsgard, el vampiro vikingo de la serie True Blood), la pequeña encontrará en ellos la atención y el cariño que necesita, iniciando una relación mucho más estrecha con ellos que con sus padres biológicos.

¿Qué hacemos con Maisie? trata sobre el egoísmo de unos padres que, aunque luchan por obtener la custodia, tienen a su hija en una situación total de abandono. De hecho, la mayoría de veces que les toca estar con ella, la acaban dejando al  cuidado de terceras personas. Los dos dan prioridad a sus carreras profesionales (ella es cantante de rock y él es un hombre de negocios) y dedicar tiempo a su hija parece no entrar en sus planes cotidianos. Y así, él poco a poco deja de jugar con ella antes de la cena y lo hace Margo; del mismo modo que a la madre le cuesta cada vez más ir al colegio a buscarla y lo hace Lincoln. Estos nuevos padres, con los que la niña se encariñará rápidamente, serán los que realmente le presten atención y disfruten de su compañía.

Onata Aprile es, sin duda, el gran descubrimiento del filme, y su interpretación es magnífica. Es encantadora, tierna, muy observadora y emana esa bondad que sólo un niño puede tener; a pesar de los continuos desplantes y abandonos de sus progenitores, ella sigue demostrándoles cuánto los quiere cada vez que vuelven a buscarla. El espectador no puede hacer otra cosa que tragarse su rabia e indignación y esperar que le afecte lo menos posible. Precisamente, los directores han acertado en no regodearse en el sufrimiento de la pequeña de forma gratuita: aunque Maisie sabe lo que ocurre a su alrededor (nos lo dice el título original de la obra y también sus ojos) sólo hay una escena en la que realmente nos demuestra abiertamente lo que siente. Aquella en la que parece ser plenamente consciente de que, a pesar de tener dos casas, un padre, una madre, un padrastro y una madrastra, no tiene a dónde ir.

¿Qué hacemos con Maisie? ha pasado desapercibida en la cartelera. Se trata de una película humilde, con cierto aire de telefilme, sin muchas pretensiones pero que resulta más interesante de lo que parece. Además, debería ser de visionado obligatorio para aquellos padres divorciados que convierten a sus hijos en armas de ataque, cuando realmente son las víctimas más injustas.

 

Patricia Tena

 

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Tráiler

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