Benedict Wells (Múnich, 1984) decidió al terminar el instituto que, en lugar de ir a la universidad, quería compartir todas las historias que tenía por contar y ser escritor. Se trasladó a Berlín y, tras mucho esfuerzo, finalmente consiguió publicar sus dos primeras novelas, Becks letzer Sommer (‘El último verano de Beck’) y Spinner (‘Chiflado’). Ahora, la editorial Maeva publica su última novela y la primera traducida al español, Casi genial, en la que un joven con pocas perspectivas de futuro descubre que fue concebido en un novedoso experimento de fertilización in vitro cuyos donantes eran genios. Convencido de que es su última oportunidad para no ser un fracasado, Francis pide a su mejor amigo Glover y a la chica con problemas mentales de la que está enamorado, Anne-Mary, que le acompañen a conocer a su padre en un alocado viaje por EEUU en el que aprenderán, a marchas forzadas, lo complicado que es hacerse mayor y construir la propia identidad.

 

Wells en la Rambla del Raval de Barcelona / Foto: Maeva
Wells en la Rambla del Raval de Barcelona / Foto: Maeva

 

“Las decisiones que tomamos marcan el camino de nuestras vidas, pero también factores que no controlamos como la suerte y el azar”

 

Patricia Tena. Barcelona

¿Cómo surge la idea de escribir este road trip?

Hará unos siete años leí un artículo donde hablaban de experimentos de genética con gente muy inteligente, prácticamente genios.  Eran sólo unas líneas pero me llamaron mucho la atención y supe enseguida que había una buena historia que contar. Pero por aquel entonces no tenía dinero para hacerlo y aparqué la idea con la intención de recuperarla más adelante. Unos años después conseguí el dinero  y viajé a EEUU para documentarme, no tanto en este hecho concreto de la clínica de fertilización, sino en el american way of life.

Al igual que su protagonista, hizo el viaje con un grupo de amigos a los que menciona en los agradecimientos.

¡Fue una de las mejores experiencias de mi vida! Fuimos en barco hasta EEUU y luego por carretera por Nueva York, Las Vegas, San Francisco…  Y lo hice en el momento ideal: acababa de publicar mi primer libro y ¡me sentía invencible! Además, creo que era imprescindible que yo mismo hiciera ese viaje para plasmar todas las emociones en el libro.

Frecuentemente cine y literatura nos enseñan que un viaje físico conlleva también un viaje espiritual. ¿Es más fácil redescubrirse a uno mismo fuera de nuestra zona de confort?

Mi intención no era escribir una metáfora sobre la vida, sino un viaje por carretera. No fue algo planeado pero sí es cierto que hay un viaje físico y durante el proceso inevitablemente se convierte en un viaje interior en el que uno llega a encontrarse a sí mismo.

Aunque quizá no lo haga conscientemente, en sus anteriores novelas también hay un viaje que promete segundas oportunidades.

Quizá mi anterior novela sí se trataba de una metáfora más espiritual y era una especie de homenaje a Bob Dylan en el que cada capítulo se titula como una de sus canciones. En cambio creo que Casi genial se ajusta más a la idea de un road trip puro y duro. Aunque el lector sí descubrirá reflexiones filosóficas y existencialistas a lo largo de la trama. De todas formas, veo que quizá sí me repito un poco así que prometo que en mi próxima novela los personajes no viajarán.

Francis tiene pánico a convertirse en un perdedor y saber que tiene genes extraordinarios por parte de padre  le proporciona la confianza suficiente para creer que él también puede ser alguien.

Francis es un personaje que tiene dos caras. Por un lado está su infancia, cuando él era un chiquillo listo, se respaldaba en la figura paterna, su madre era feliz…, pero por el otro está su vida actual en la que perdió a su padrastro, saca malas notas, su madre es mentalmente inestable  El lector le conoce cuando ya no tiene confianza en sí mismo y sólo alberga dudas. El viaje es el punto de inflexión que necesita para decidir quién quiere ser: el perdedor o el ganador.

Pero decidirlo a veces no es una decisión personal, en su novela el azar y la suerte también  juegan un papel importante.

Me parecía lo más honesto. Ya en la primera página Francis lanza una moneda al aire y dice que si sale una cara saldrá todo bien, y si sale la otra, todo mal. Y en el preciso momento en el que va a mirar qué ha salido llega el doctor de su madre y jamás llega a ver el resultado.  Luego conocerá a un genio que tenía todos los genes y facilidades para ser extraordinario y ha acabado vendiendo hamburguesas. También lo que gane o pierda en un casino será decisivo para él. En la vida real esto también sucede y por eso la novela habla del azar, la suerte, la coincidencia. Es una novela llena de contrastes que reflexiona sobre cómo nuestras decisiones marcan el camino de nuestras vidas, pero también factores ajenos a nosotros que no podemos controlar del todo.

A usted también le encanta viajar y tengo entendido que especialmente es un enamorado de Barcelona.  

Estuve por primera vez cuando tenía 15 años pero no recuerdo demasiadas cosas. Pero cuando cumplí los 26 me sentía un poco vacío, había publicado dos libros y estaba siempre de gira, solo en los hoteles y echaba de menos a mi familia y a mis amigos, además odiaba el mundo literario que te obliga a estar hablando siempre de ti mismo y de lo que haces. Necesitaba un cambio y quería vivir un tiempo en un país extranjero. Vine en marzo, hacía sol y fue un flechazo. Estuve tres años viviendo aquí y aún conservo muy buenos amigos así que no descarto volver a mudarme o, sino, visitar la ciudad más a menudo.

Daniel Brühl, otro artista alemán como usted, publicó el año pasado el libro Un día en Barcelona (Urano) sobre su visión de la ciudad condal. 

Si, conozco a Daniel y es un tipo fantástico. He leído su libro, me ha gustado mucho y he anotado algunas de sus recomendaciones. Cuando se publicó en Alemania fue un gran éxito de ventas y allí es muy famoso. A los alemanes siempre nos ha gustado España y especialmente Barcelona, pero creo que su libro era lo que necesitábamos para descubrir cómo es realmente la auténtica ciudad.

Casi genial es un libro muy divertido, que no idealiza las situaciones y es realista a pesar de que el argumento parezca algo descabellado, los personajes son ricos en matices y los diálogos son fantásticos. Imagino que, con estas cualidades, ya se habla de adaptarlo a la gran pantalla…

Sí, estamos en la fase de elaboración del guión, así que imagino que no empezará a rodarse hasta 2015 aproximadamente. Yo estoy trabajando como guionista y está siendo un reto para mí. El cine y la literatura son dos lenguajes diferentes, son cercanos, pero tienen una gramática distinta. Hay diálogos que en el libro puedes pensar que son muy cinematográficos y, a pesar de eso, en escena no resultan creíbles. Además, tienes que encontrar alternativas para explicar cosas que en el libro eran muy evidentes. Francis en la novela  no habla mucho pero el lector sabe en todo momento lo que piensa porque el narrador omnisciente siempre lo cuenta.

Claro…

Así que para la película no hay más remedio que demostrar estos sentimientos de otra forma porque él no lo verbaliza: con flashbacks, nuevas aficiones como la pintura y que él haga retratos de su padre imaginario para comprender que se siente vacío sin conocerle… De todas formas, la primera versión del libro tenía más de 500 páginas, así que la película recuperará muchos momentos divertidos que en el libro tuve que eliminar y eso me ilusiona. Y aviso ya a los lectores, seguramente el filme tendrá un final completamente distinto al del libro.

 

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La portada

benedict

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