Mark Wahlberg encarna al soldado Marcus Luttrell

 

La factoría cinematográfica estadounidense nos ofrece una nueva muestra de cine bélico, esta vez centrada en la guerra de Afganistán. Peter Berg (Very bad things, Hancock) dirige El único superviviente, basada en el libro autobiográfico del soldado Marcus Luttrell, quien en 2005 logró salir vivo de una emboscada llevada a cabo por los talibanes cuando el ejército preparaba eliminar a uno de los líderes terroristas afganos.

La empresa fue encargada a cuatro soldados, quienes a lo largo de la película se enfrentan a una huida desesperada mientras intentan pedir ayuda al resto de sus compañeros. Desde el principio sabemos cuál va a ser el desenlace, porque la historia empieza por el final y lo que vemos es un largo flashback, además de que el título no dejar margen de error, un planteamiento que quizá podría haber pensado más a fondo Berg (guionista, además de director). ¿Era necesario privar al espectador de esa intriga por saber si iban a ser capaces de sobrevivir todos, solo uno, quizá dos? Dicho esto, lo interesante de la película es básicamente esa huida, el tiroteo entre los soldados y los talibanes.

De ese modo, podemos ver, por un lado, el enorme peligro que corren los marines cuando se enfrentan a situaciones de guerra como esta. En este sentido, no veo que en El único superviviente se respire la tensión asfixiante que sí se siente en, por ejemplo, En tierra hostil, la cinta de Kathryn Bigelow que en 2009 le valió seis Oscars, incluyendo mejor película y dirección. Desde luego, son películas con un planteamiento diferente: en la película de Bigelow vemos el día a día de los artificieros americanos en Iraq, mientras que Berg se centra en el fracaso de una operación concreta contra los talibanes.

Por otro lado, resultan tan visualmente espectaculares como impactantes algunas escenas de esa huida, como aquellas en las que los soldados se arrojan por despeñaderos rocosos. A algunos espectadores les costará creerse el relato de Berg, puesto que hay momentos en que los marines aparecen inmunes a las balas y las caídas violentas sobre enormes piedras no impiden que en décimas de segundos puedan continuar corriendo. Y también porque la parte final de la película solo parece verosímil porque sabemos que eso lo ha vivido alguien, aunque nadie nos quita la sospecha de que lo que pasó en verdad tuvo que ser algo diferente.

En El único superviviente no veo la típica película con aires patrióticos, ni siquiera un retrato exageradamente heroico de los protagonistas. No hay escenas de funerales, ni de lágrimas, ni de banderas a media asta, ni de medallas en el pecho. Diría que es un filme bastante limpio en ese sentido. Ahora bien, la película no pasa de ser un entretenimiento visual de esos que no te dejan mal sabor de boca del todo, pero que tampoco aporta novedades al género y que tan rápido sales del cine se escurre de la memoria.

 

Manel Haro

@manelhc

 

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Tráiler

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