Ilan Brenman es Doctor en Educación por la Univesidad de Sâo Paolo (Brasil) y confiesa que aún disfruta leyendo a Roald Dahl, Elvira Lindo o Astrid Lindgren, creadora de la célebre Pippi Langstrump. Ha publicado más de 60 libros infantiles entre los que se encuentran Papá es mío, ¡Mamiii! o el éxito Las princesas también se tiran pedos (publicados en Algar en castellano y Animallibres en catalán) y revela con orgullo que la mayoría de sus historias están inspiradas en sus hijas. Aunque reconoce que llevamos un ritmo de vida frenético, cree que no hay excusa posible para que unos padres no lean un cuento por la noche a sus hijos y exalta la importancia de retomar esta costumbre que, además de fomentar el amor por la literatura, unirá mucho más a los miembros de la familia.

 

Foto cedida por Bromera
Foto cedida por Animallibres

 

“La literatura infantil de calidad es aquella que mira a los niños con respeto, como seres complejos y sensibles”

 

Patricia Tena. Barcelona

¿Las princesas también se tiran pedos nace con el objetivo de humanizar a las protagonistas de los cuentos de hadas?

Realmente el libro surge un día que estábamos mi mujer, mi hija mayor, que por entonces tenía dos años, y yo. De repente empezó a oler muy mal y mi esposa me acusó de haberme tirado un pedo. Yo creía que había sido ella y que me culpabilizaba a mí en broma. Pero observamos que la cara de nuestra hija, que iba disfrazada de Blancanieves, empezó a ponerse roja  y su preocupación le delataba. Mi mujer y yo empezamos a reírnos y ella se puso a llorar desconsoladamente. Entonces su madre le dijo ‘No llores, las princesas también se tiran pedos’. En ese mismo instante supe que había una historia que contar y le dije que congelara la cena y me fui corriendo al ordenador a escribirla.

Imagino  que sus hijas son una fuente de inspiración inagotable.

¡Sin duda! Son hermosas, poetas, maravillosas. Los cuentos que escribo podríamos dividirlos en tres categorías: cuentos populares adaptados, de creación pura (aquellos que surgen de una idea que te viene en un momento inoportuno y tienes que escribirla en tu propio brazo o en el papel higiénico para que no se te olvide) y los que están inspiradas en mis hijas, que tienen siete y nueve años. Desde que eran muy pequeñas me apasiona observarlas, escuchar qué dicen, qué hacen; así que sólo tengo que estar con ellas un rato y transformar su realidad en literatura.

pedos

 

¿Son conscientes de cómo ayudan a su padre?

A ellas les gusta mucho ser las protagonistas. De hecho, son siempre mis primeras lectoras y te aseguro que son muy críticas. ¡Son peores que los editores! A veces sólo por la forma en la que me miran ya sé que el cuento no funciona. En cambio, si después de explicárselo me dicen ‘Papá, cuéntanoslo otra vez’ me siento en la gloria. Que un niño te diga ‘otra vez’ es el mayor reconocimiento que te pueden hacer.

Acaba de publicar ¡Mamiii!, un cuento que se centra esta vez en la figura de la madre, quien a pesar de adorar a sus hijos, reconoce que a veces necesita un respiro.

También está inspirado en mi vida cotidiana. Es normal que mi mujer en algún momento se sienta saturada y quiera que la dejen en paz un rato, pero si un día las niñas se van de viaje o no están en casa, enseguida viene tras de mí y me dice ‘Ay, Ilan, cuánto las extraño. Quiero oír la palabra mamá de nuevo’.  Me resulta gracioso porque varias mujeres con las que he hablado me han preguntado cómo sabía lo que ocurría en sus casas. Muy sencillo, porque ocurre en todas.

¿Crees que por el público al que se dirige, la literatura infantil debe contener una especie de moraleja o de mensaje?

Todos los libros tienen un mensaje. El autor no es un extraterrestre y vive en la Tierra, tiene sus valores, su sensibilidad, sus principios… Yo creo que si intentase moralizar a los chicos, se darían cuenta y no disfrutarían igual. Quienes tienen que trasmitir esos valores son los padres y después los docentes de la escuela, aunque la literatura muchas veces ayuda y eso es un valor añadido. Por ejemplo, tengo un libro que se ha publicado en varios países que se llama Papá es mío y habla de los celos que surgen entre hermanos. Yo usé una vivencia que tuve con mis hijas, pero si gracias a eso alguna persona me dice que ha podido hablar del tema con sus hijos utilizando el libro como excusa, me parece estupendo.

¿En los libros para niños qué importancia tienen las ilustraciones?

Son fundamentales, yo diría que casi el 50%. He tenido la suerte de poder trabajar con muchos ilustradores de diferentes nacionalidades y a todos los admiro profundamente. Un libro infantil es una obra de arte que tiene que estar compuesta por texto e ilustración para que esté completa. Por eso es muy importante que entre el escritor y el ilustrador haya sintonía.

 

mamiii

 

En su web asegura que su misión es defender la literatura infantil de calidad. ¿Qué requisitos debe tener?

Creo que el más importante es que el escritor vea a los niños como seres inteligentes y no inferiores. La literatura infantil de calidad es aquella que mira a los niños con respeto, como seres complejos y sensibles.

En un mundo en el que las 24 horas del día parece que se nos quedan cortas, ¿cómo recuperar el  hábito de contar un cuento en la cama a los niños? 

Vivimos en una sociedad exageradamente agitada: andamos rápido, cogemos el metro corriendo, pitamos al coche de delante si tarda en reaccionar en un semáforo…  En cambio, el momento del cuento, de la literatura, es la hora perfecta para parar, respirar, mirar al hijo y que el hijo mire a los padres. Se necesita ese silencio que nos aleja del barullo de la televisión y del móvil.

Muchos padres le dirían que vienen cansados de trabajar y que no tienen tiempo.

Yo también estoy cansado y a veces me quedo dormido antes que mis hijas. Eso no son excusas porque si queremos bastan cinco minutos. Es tan sencillo… simplemente coger un libro y empezar a leerlo. Con el paso del tiempo nos podemos olvidar de un programa de televisión o de un juego de Angry Birds, pero nunca olvidaremos las manos de nuestro padre sosteniendo el libro o el perfume que usaba nuestra madre y qué sentíamos cuando ella se acercaba para leernos en voz alta.

¿La literatura infantil vive un buen momento?

En general, sí. Creo que se publican muchos libros de calidad y hay mucha variedad. Obviamente hay que saber buscar e investigar un poco, pero hay opciones para todos los gustos. Suelo viajar mucho por ferias internacionales y quizá lo que más me preocupa es cómo la irrupción del libro electrónico puede afectarnos. Yo estoy a favor de tenerlo, que conste, pero creo que para un niño es imprescindible tener un primer contacto con el libro tradicional.  Los libros digitales tienen una pantallita con su propia luz, todo es de fuera para adentro; mientras que con el libro de papel es al revés, la luz la hace el niño, de dentro para fuera.

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