El nombre de David Safier (Bremen, 1966) va unido, indiscutiblemente, al humor. Hasta ahora, las sinopsis de sus novelas parecen puras locuras: una mujer que se reencarna en hormiga y debe ir acumulando buen karma hasta ser merecedora de un cuerpo humano (Maldito Karma), una chica que se enamora de un misterioso carpintero que asegura ser Jesús (Jesús me quiere), una joven que por culpa de una sesión de hipnosis ocupa el cuerpo de William Shakespeare (Yo, mi, me contigo) o una familia hechizada cuyos miembros se convierten en una galería de monstruos clásicos (Una familia feliz). Su última novela, ¡Muuu! (publicada por Seix Barral en castellano y Empúries en catalán) narra las aventuras de un grupo de vacas que deciden viajar a la India, donde les han asegurado que son animales sagrados, para evitar que su granjero las sacrifique y las convierta en comida.

 

El autor de 'Maldito Karma' sigue apostando por el humor / Foto: Elena Blanco
El autor de ‘Maldito Karma’ sigue apostando por el humor / Foto: Elena Blanco

 

“Da igual si después de la muerte hay un castigo o una recompensa, lo importante es hacer algo bueno ahora”

 

Patricia Tena. Barcelona

¿Cómo surgió la idea de escribir una novela sobre unas vacas que viajan a la India?

Desde hacía mucho tiempo me apetecía escribir una fábula con animales. En algunos de mis anteriores libros, como Maldito Karma, tenían un papel destacado, pero no eran los protagonistas. Así que cuando acabé de escribir Una familia feliz confeccioné una lista de animales entre los que se encontraban unos ratones que se iban a vivir a Acapulco. En aquella lista también aparecían las vacas y un día pensé ‘vaya, no me suena que haya muchos libros protagonizados por vacas’ y decidí que escribiría sobre ellas. Una vez elegidas, tuve claro que debían viajar a la India; no quedaba otra, es el paraíso de las vacas.

Pero a pesar de ser animales, los problemas que tienen son muy humanos: celos, miedo al compromiso, a no ser una buena madre…

Sí, los sentimientos son los mismos. Lo que ocurre es que ellas tienen un horizonte muy distinto y hay cosas que no saben y nosotros sí: no hablan de los libros, de las series de televisión, no creen en Dios sino en su diosa vaca Naia, admiran la pradera y creen que el mundo acaba tras esa valla. Y lo peor de todo es que ¡no saben qué son las escalopas, las hamburguesas o la carne picada!

¿Le ha resultado más difícil poner voz a unos animales o a Shakespeare o Jesús como hizo en otros libros?

Sin duda el más difícil fue Jesús. Además, es un tema complicado porque hay que tener muchísimo cuidado y ser respetuoso y cómico al mismo tiempo… y eso no es algo fácil. Con el resto, ya sean vacas o el mismísimo Shakespeare, lo más difícil era encontrar la voz, pero  una vez que la tenías, todo salía rodado. Supongo que es una sensación parecida a la que sienten los actores cuando empiezan con un nuevo personaje.

¿Considera que sus libros siguen una especie de patrón? ¿Tienen algo en común?

¿Vale si respondo que el autor?

Le ayudo… yo diría que en todas sus novelas un personaje vive una experiencia extraordinaria que le hace encontrarse a sí mismo y descifrar el secreto de la felicidad.

Me gusta pero yo creo que todos los personajes de las novelas viven situaciones extraordinarias, ¿no?

Bueno, ¡digamos que las suyas son más surrealistas!

Sí, quizá en las mías ocurren situaciones más locas y disparatadas. Yo creo que el factor común en todas mis historias es que los protagonistas acaban creciendo y madurando. Después de vivir esas experiencias, acaban siendo personas o seres más completos.

El humor es, sin duda, el ingrediente estrella en todas sus novelas…

Siempre he querido escribir libros con mucho humor; afortunadamente soy un hombre al que le hacen reír muchas cosas. Para mí los grandes maestros del humor son Charles Chaplin, Billy Wilder y Woody Allen. Son mis referentes porque pase el tiempo que pase siguen siendo fascinantes. Son intemporales. Por ejemplo, hace poco volví a ver la película Con faldas y a lo loco y me asombró porque me hizo reír igual o más que la primera vez, aunque pasen los años siempre será una película fantástica.

En algunos de sus libros también incorpora como personajes secundarios a algunas celebridades como George Clooney  en Jesús me quiere o Stephenie Meyer en Una familia feliz.

Lo hago en primer lugar porque me divierte muchísimo y, además, también sirve para mostrar al lector que todo lo que está leyendo discurre en el mismo mundo en el que vive él.

¿Ha recibido ofertas para adaptar a la gran pantalla sus libros?

Sí, en Alemania ya se ha estrenado Jesús me quiere Una familia feliz se está adaptando ahora como película de animación.

Quizá con estas adaptaciones logre alargar la vida de sus novelas.

Depende, porque por ejemplo la película Jesús me quiere me parece horrible. Y eso no le alarga la vida a nada ni a nadie.

¿Qué es la fundación Buen Karma?

Una fundación que decidí crear porque después de haber escrito sobre el mal karma creí que había que hacer algo para conseguir buen karma. Lo cierto es que he tenido la gran suerte de tener éxito con mis libros y estoy muy agradecido. Normalmente me pagan unos honorarios por hacer lecturas y presentaciones y todo el dinero que recaudo allí va a parar a la fundación. Ya hemos construido una escuela en Nepal que ha facilitado que más de 700 niños puedan estudiar de primero a séptimo en condiciones óptimas y ahora trabajamos en una de Ecuador. Da igual si después de la muerte hay un castigo o una recompensa, lo importante es ser consciente de que hay que hacer algo bueno ahora.

¿Qué puede adelantarnos de su próxima novela?

Dentro de muy poco se publicará en Alemania mi nuevo libro que, aviso, no es humorístico. Se trata de una historia que hace más de 20 años que quería escribir sobre el levantamiento del ghetto de Varsovia. Ahora estoy escribiendo otro libro de humor pero de este sí que no puedo hablar.

¿Cómo ha sido el cambio de registro? Aquí su nombre se asocia inevitablemente con el humor más disparatado.

Para mí ha sido algo muy normal porque llevo muchos años queriendo hacerlo, pero entiendo que para el lector será una sorpresa. De hecho, mi editorial en Alemania se mostró un poco escéptica al principio, pero ahora están entusiasmados. Las historias que escribo siempre vienen del corazón y ahora tocaba hablar de esto.

 

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