'La columna rota' es una de las obras más populares de Frida Kahlo que pueden verse en la exposición
‘La columna rota’ es una de las obras más populares de Frida Kahlo que pueden verse en la exposición

 

El Museo de l’Orangerie de París propone una de las citas más sugerentes de esta temporada: la exposición Arte en fusión, que reúne obras de Frida Kahlo y Diego Rivera para mostrar la relación artística y personal que había entre estos dos pintores. La muestra cuenta con un importante préstamo de piezas del museo Dolores Olmedo de México, además de otras obras procedentes de Estados Unidos, lo que hace de ésta una excelente oportunidad para ver pinturas tan relevantes como La columna rota, de Kahlo, sin necesidad de cruzar el Atlántico.

El objeto de esta exposición es profundizar en la obra y la personalidad de una pareja que se ha convertido en un icono del arte del siglo XX. Probablemente sea sobre todo gracias a la brillante adaptación cinematográfica que en 2002 protagonizó Salma Hayek (Frida, Julie Taymor) que muchos visitantes conozcan la historia de esta artista que se pintó a sí misma como una mártir. Precisamente, La columna rota (1944) es una de las pinturas más reveladoras en este sentido: Frida Kahlo aparece con el torso abierto mostrando una columna jónica (en lugar de su columna vertebral) rota en varios puntos. Su cuerpo se ve aprisionado por uno de los corsés que tenía que llevar para mantenerse derecha y el resto del cuerpo está lleno de clavos. Esta es la Frida Kahlo que dejó el accidente de autobús que sufrió en 1925, de cuyas secuelas nunca se libró.

Frida sufrió varios abortos. En 'Henry Ford Hospital' muestra el trauma que le supuso no poder tener hijos.
Frida sufrió varios abortos. En ‘Henry Ford Hospital’ muestra el trauma que le supuso no poder tener hijos.

Sus achaques físicos nunca la dejaron en paz: de niña estuvo enferma de poliomielitis, con 18 años sufre el accidente, más tarde tuvo que pasar por varios abortos (impactante el cuadro Henry Ford Hospital, donde muestra este trauma), en 1950 tiene que desplazarse en silla de ruedas y poco más tarde se le somete a una amputación en su pierna derecha. Sin embargo, el dolor de Frida no fue únicamente su estado de salud. Ella misma solía decir que en su vida había habido dos accidentes: el de autobús y Diego Rivera. Y es que la relación estuvo marcada por constantes desencuentros e infidelidades por parte de ambos (de hecho, Rivera llegó a mantener una relación con la hermana de Frida).

La exposición Arte en fusión no se limita, no obstante, a mostrar la angustia de Frida (de sobras conocida por los visitantes), sino que ofrece una mirada a la evolución de sus obras. En el caso de Diego Rivera, de su viaje por Europa, podemos ver su incursión en el cubismo (su Naturaleza muerta con garrafa es un buen ejemplo), su fascinación por los frescos del Renacimiento italiano, su interés por el realismo y, más tarde, su dedicación al muralismo (gracias sobre todo a un programa propuesto por el entonces ministro de Educación mexicano, José Vasconcelos, quien promovió este tipo de obras). En la muestra se pueden ver reproducciones de algunos de sus murales que enseñan al visitante algunos episodios de la historia de México.

'Balada de la Revolución' es una de las reproducciones que pueden verse de los murales de Diego Rivera
‘Balada de la Revolución’ es una de las reproducciones que pueden verse de los murales de Diego Rivera

La obra de ambos pintores muestra su interés por lo mexicano, aunque cada uno otorgando su mirada y, sobre todo, su experiencia personal. Los episodios mexicanos en gran formato de Diego Rivera (por ejemplo, Balada de la Revolución, en el que aparece Frida) contrastan con el mundo íntimo y doloroso de la pintora (como en Mi nana y yo, donde Kahlo se pinta a sí misma en el cuerpo de una niña mamando del pecho de una nodriza amerindia que porta una máscara funeraria). Ese dolor, ese sentimiento de someterse a la muerte, están presentes en otros de los cuadros expuestos, como Sin esperanza,  de 1945, donde Frida aparece acostada mientras es alimentada por cadáveres de animales, incluso por una calavera. O bien Unos cuantos piquetitos (1935), donde una mujer yace acuchillada por su marido. Se trata de la representación de un caso de asesinato que ocurrió en realidad en México y Frida se inspira en los retablos populares mexicanos, aunque parece inevitable relacionarlo con la relación que la pintora tenía con Diego Rivera, de quien se creía víctima. Ese mismo año, 1935, Diego pinta el mural Epopeya del pueblo mexicano.

A la izquierda, 'Unos cuantos piquetitos'; a la derecha, 'Sin esperanza', ambos de Frida Kahlo.
A la izquierda, ‘Unos cuantos piquetitos’; a la derecha, ‘Sin esperanza’, ambos de Frida Kahlo.

En la exposición se pueden ver fotografías e incluso videos donde aparecen los artistas, lo que ayudará al visitante a acercarse al lado más humano de Frida Kahlo y Diego Rivera, así como a ese universo común que tenían en la Casa Azul, su hogar en Coyoacán (México). Arte en fusión, comisariada por la directora del Museo de l’Orangerie, Marie-Paul Vial; las conservadora del Museo d’Orsay, Beatrice Avanzi y Leïla Jarbouai; y la directora de colecciones del Museo Dolores Olmedo de México, Josefina García, podrá visitarse hasta el 13 de enero. Pocas veces pueden verse en Europa encuentros entre pintores que significaron tanto el uno para el otro.

 

Manel Haro

@manelhc

 

______

______

Frida Kahlo y Diego Rivera. El arte en fusión / Musée de l’Orangerie (Jardin Tuileries, 75001 Paris) / Hasta el 13 de enero  / Precio: 10 euros / Precio del catálogo: 35 euros / www.musee-orangerie.fr

Anuncios