Mariaconnios

 

Los musicales tienen pegada en España, de eso no hay duda. Ahora bien, es una fórmula que se ha hecho tan popular (no hay que olvidar los éxitos rotundos de Mamma mia!, El rey león, Hoy no me puedo levantar, Los miserables y tantos otros) que a veces se ha abusado de un género que no lo aguanta todo.¡La de veces que nos han dado gato por liebre y la de veces que alguno de esos éxitos rotundos acaba siendo un auténtico bluf digerido solo gracias a cierto ataque de nostalgia!

En el Teatre Tívoli de Barcelona tenemos ahora la oportunidad de ver un clásico, Sonrisas y lágrimas, musical que ha cosechado seis premios Tony, 5 Oscar y 2 Globos de Oro, entre otros galardones, teniendo en cuenta la versión teatral y la cinematográfica (que dirigió en 1965 Robert Wise e interpretó, entre otros, Julie Andrews). Estrenado en Broadway en 1959, de la mano de Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II, sus canciones han calado generación tras generación, traspasando fronteras. El director Jaime Azpilicueta se ha puesto al frente de la versión española de este ambicioso montaje que cuenta con más de treinta artistas, sumando a músicos y actores.

 

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Para quienes nunca se hayan acercado a Sonrisas y lágrimas, sepan que esta historia basada en el libro de la austríaca Maria von Trapp, La historia de los cantantes de la familia Trapp, y que narra la historia de una novicia apasionada por la música (Silvia Luchetti) que, en la Austria de 1938, es enviada por la madre abadesa a cuidar de los siete hijos del estricto capitán von Trapp (Joan Crosas), lo que supone un rápido contraste de caracteres. Él es un hombre de férrea disciplina y ella una chica natural y alegre capaz de transmitir a los niños una vitalidad que para ellos era desconocida. Esta actitud no le pasa desapercibida al capitán, quien empieza a sentir sentimientos que no esperaba. Mientras, Hitler empieza a concretar su amenaza en Europa.

Si nos limitáramos a valorar esta obra solo por los largos aplausos, la entrega absoluta del público y la incitación a cantar las canciones, habría que decir, sin atisbo de duda, que estamos ante un gran espectáculo. Pero es que lo es, realmente lo es. Sonrisas y lágrimas es una obra hiperactiva, con constantes cambios de escenario y un gran elenco de actores que hacen que no haya lugar para el aburrimiento (¡un alivio para los escépticos!). Hay momentos en que el acierto de la escenografía impresiona tanto (la aparición de una enorme esvástica pone los pelos de punta) como la interpretación de los actores, los cuales, dicho de sea de paso, hacen un excelente trabajo (entre el público hubo consenso en destacar la voz de la madre abadesa, interpretada por Noemí Mazoy, y el esfuerzo brillante de los más pequeños). Así que Sonrisas y lágrimas es un espectáculo en mayúsculas que no hay que dejar pasar, se haya visto o no la película. No se lo pierdan.

 

Mario Darnaculleta

 

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Tráiler

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Sonrisas y lágrimas / Teatre Tívoli (C/ Casp, 8) / Dirección de Jaime Azpilicueta / 2 horas y 45 minutos con descanso / Entre 19,90 y 59,9 euros / www.sonrisasylagrimas.com

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