La obra de Delibes estará en el Goya de Barcelona hasta el 11 de octubre / Foto: David Ruano
La obra de Delibes estará en el Goya de Barcelona hasta el 11 de octubre / Foto: David Ruano

 

Ya hace más de cuarenta años que Miguel Delibes publicó una de las mejores novelas en español del siglo XX, Cinco horas con Mario. Su adaptación teatral trece años después, en 1979, se convirtió también en un hito del teatro español y fue magistralmente protagonizada durante más de dos décadas por Lola Herrera. En el año 2010, la actriz de 78 años fue sustituida por primera vez por Natalia Millán, quien acaba de llegar al teatro Goya de Barcelona para representar la tercera temporada de esta revisión de la obra de Delibes, tras un año de éxitos en Valladolid y otro en Madrid.

Cinco horas con Mario nos traslada al Valladolid de 1966, en una España franquista, donde conocemos a Carmen Sotillo, una mujer muy conservadora que acaba de enviudar. Toda la obra transcurre durante la noche posterior a la muerte de su marido, tras la marcha de todos los familiares, en la que la protagonista se queda a solas en una habitación con el cuerpo del difunto y empieza a monologar recordando los mejores y peores momentos de su matrimonio, pasando por algunos reproches, algunas manifestaciones políticas, religiosas e incluso confesiones que no le hizo a Mario en vida.

Durante poco más de una hora y media, Natalia Millán se coloca tras la alargada sombra de Lola Herrera, a quien se podría decir que ya pertenece el papel de Carmen, e intenta ponerse a la altura de las circunstancias, quizás no de forma magistral pero sí notable. La actriz de series de televisión como Un paso adelante o El internado y obras de teatro musical como Cabaret y Chicago interpreta a una Menchu (como llaman a Carmen sus más allegados) de voz pausada que al principio transmite poco pero que, avanzada un poco la representación, consigue emocionar.

Quizás el problema con el que se encuentra Millán es que el público está acostumbrado a verla en televisión o protagonizando musicales y el papel que interpreta en Cinco horas con Mario es mucho más profundo que cualquier otro de su carrera, por lo que es comprensible que, para gran parte de la audiencia, los zapatos de Carmen -e, inevitablemente, los de Lola Herrera- le queden grandes.

Con un escenario un tanto confuso cuyo único propósito es dar un espacio a Millán para pasearse y otorgar un poco menos de monotonía a su monólogo, esta pieza no destaca y nunca lo ha hecho por su puesta en escena sino por su guión. Readaptada por Josefina Molina, directora de la obra desde 1979 y José Sámano, productor, con la ayuda del propio Miguel Delibes antes de su fallecimiento en marzo de 2010, esta reinvención de Cinco horas con Mario continúa ofreciendo un entretenido retrato de la España del Seat 600 pero no ofrece ninguna novedad destacable respecto a su adaptación de los ochenta.

A pesar de esto, la obra es amena, divertida y no necesita de más personajes que Carmen para entretener durante hora y media sin dejar lugar para el aburrimiento. Y así continuará haciéndolo hasta el próximo 11 de octubre, fecha en la que esta pieza convertida ya en clásico se despedirá -momentáneamente, seguro- del público barcelonés.

 

Joanma Tena

 

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Tráiler

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Cinco horas con Mario / Teatre Goya Codorniu (C. Joaquín Costa, 68) / Texto de Miguel Delibes / Dirección de Josefina Molina / 90 minutos / Hasta el 11 de octubre / 26 euros / www.teatregoya.cat

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