baladamiserables

 

En esa parte de Madrid en que nadie quiere verse ha desaparecido una niña. El tema sería serio si no fuera porque es una niña gitana y quedan apenas un par de policías a  los que pueda interesar el asunto. Y, a partir de ahí, mucho fango. Malvar sitúa al lector entre la náusea y la carcajada convirtiéndolo en miserable desde las primeras líneas. Un miserable pasivo, sí, pero miserable al fin y al cabo. Como espectador de lujo es inevitable percibir el olor a vómito, injusticia, whisky barato y barro de una trama sin grandes sorpresas pero adictiva de principio a fin.

Los personajes arroyan con su carisma y se meten en tu rutina sin pedir permiso en una narración sin tonterías que dice la verdad mintiendo sólo a ratos y que escupe poesía, política y costumbrismo incómodo. Este cuento negro o crónica de sucesos de periódico sin lectores, narrado hasta por muertos y pollas, rezuma humanidad, con todo lo bueno, lo malo y lo apestoso que eso pueda llegar a ser.

La balada de los miserables es, para colmo, una filigrana lingüística que baila cómodamente entre el romaní, el castellano pijo, el castellano real e incluso el castellano sucio. Y en un derroche de destreza, el autor consigue que parezca que fue fácil escribirlo haciendo que sea fácil de leer. Es una de esas historias que se te pega a la pupila y lees a fuego lento porque cada página te acerca a la orfandad que te envolverá al acabar. Un entretenimiento que vale mucho más de lo que cuesta el libro y te dejará pensando en silencio “más, Malvar, dame más”.

 

Marta Martínez

 

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La balada de los miserables / Aníbal Malvar / Editorial Akal / 1ª edición, 2012 / 352 páginas / ISBN 9788446035435

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