Aunque al escritor suizo Joël  Dicker le guste mantenerse al margen de modas y etiquetas y muestre una sincera modestia,  lo cierto es que muchos ya le catalogan como el último fenómeno literario gracias al éxito de La verdad sobre el caso Harry Quebert (Alfaguara y La campana, en catalán). La historia está protagonizada por Marcus Goldman,  un joven escritor que tuvo mucho éxito con su primera novela y que ahora se enfrenta a la temida hoja en blanco. Para buscar inspiración visita a su maestro y mentor Harry Quebert  en Aurora, New Hampshire.  Todo se complica cuando Harry es acusado de haber asesinado a Nola Kellergan, una chica de quince años que desapareció hace treinta y con quien el escritor mantuvo una relación amorosa.  Aunque todos le declaran culpable, Marcus cree en su inocencia y decide investigar el crimen por su cuenta, al mismo tiempo que la trágica historia se convierte en el argumento perfecto de su esperada segunda novela.

 

Dicker / Foto: Jordi Milian
Dicker, en su visita a Barcelona / Foto: Jordi Milian

 

“Me rechazaron varias novelas antes de que me publicaran la primera” 

 

Patricia Tena / Jordi Milian. Barcelona

¿Cómo surge el argumento de esta historia tan rica en matices?

No nació de una idea en concreto. La verdad es que cuando empecé a escribirla no tenía una idea clara, ese es el motivo de que la  novela tenga más de 600 páginas. Las ideas llaman a otras ideas y por eso acabo tratando temas muy diferentes. La mayoría la catalogan como una novela negra, pero no estoy de acuerdo. Para mí es una novela sobre la búsqueda;  sobre quienes somos, qué queremos y hacia dónde vamos.

Sus anteriores novelas fueron rechazadas por las editoriales y sólo consiguió publicar una anterior a este gran éxito. La verdad sobre el caso Harry Quebert era la última oportunidad que se dio antes de tirar la toalla. 

Si esta novela hubiese sido rechazada como las otras, hubiera dedicado menos tiempo a la escritura. Escribí seis novelas en siete años y les dediqué prácticamente todo mi tiempo. Así que si esta no hubiera sido editada, no hubiese tenido más remedio que buscar un trabajo para ganarme la vida. Y aunque hubiese seguido escribiendo, le hubiera dedicado mucho menos tiempo.

Afortunadamente, no le ha hecho falta ya que con esta ha conseguido  encandilar tanto al público como a la crítica. 

Yo creo que he tenido la suerte de escribir una novela que se ha  publicado, que ha gustado y que ha tenido éxito. Algunos me comparan  con escritores como Vladimir Nabokov o Philip Roth y me parece bien, pero estas comparaciones lo que deben hacer es darme valor a la hora de seguir trabajando y, sobre todo, mejorar. Tengo que ser digno de estas comparaciones y eso sólo se consigue a través de toda una obra, así que habrá que ver dentro de 20 años si lo soy o no.

En cierto modo, este éxito es similar al que vive su personaje Marcus Goldman. ¿Teme el momento de enfrentarse a su próxima novela y no cumplir las expectativas que todos tienen?

La verdad es que no. No lo consideraría una presión, pero sí es cierto que la situación ahora es completamente diferente. Las buenas críticas que ha tenido La verdad sobre el caso Harry Quebert harán que no tenga que pasarme años buscando a alguien que quiera publicar lo que escribo. Esa es la parte más positiva de haber tenido este éxito. En mis próximas novelas partiré desde el punto de vista de un perdedor, pensando  que aún no he llegado al nivel de exigencia que se espera de mí.  Es como el tenista Rafael Nadal, por mucho que haya ganado antes, cada vez que juega empieza perdiendo porque tiene que superar todas las fases para volver a ganar y demostrar que es el mejor. Por eso, lo más importante, tanto en un partido como en un capítulo, es dar siempre lo mejor de uno mismo.

El argumento se divide en tres tiempos diferentes y hay muchísimos giros argumentales. ¿En algún momento temió no poder solucionar todas las subtramas y dejar cabos sueltos?

No, nunca me sentí perdido, aunque lógicamente  sí tuve algún momento de duda.  Lo más importante es que yo era mi propio lector; iba inventando este libro según iba leyendo. He asumido dos papeles: el de escritor, y el de un lector que evaluaba la historia. Sinceramente, fue una especie de esquizofrenia y esta dualidad es precisamente lo que hizo que el libro fuera tan largo;  porque si hubiera tenido un plan clarísimo y una estructura de principio a final no hubiera escrito un libro de 700 páginas. Me sentía como un niño emocionado que hace algo que le gusta mucho y pide “déjame cinco minutos más, cinco minutos más”. Yo he escrito este libro así, de cinco minutos en cinco minutos.

De hecho, la variedad de temas que toca es uno de los alicientes para leerla.

La verdad es que muchas personas me preguntaban “pero a ver, ¿este libro de qué va?”. Y la respuesta es que habla de muchas cosas. Es cierto que hay una crítica a la sociedad norteamericana, pero no sólo a ella, sino a todos los países occidentales. Compartimos una misma situación: gente que miente, empresarios que sólo buscan su propio beneficio… Por lo tanto, la acción podría suceder en Italia, Francia o España; las máscaras existen en cualquier sociedad.

Para dividir los capítulos utiliza 31 consejos útiles para escribir una buena novela. ¿Alguien se los dio a usted y ha decidido compartirlos?

La verdad sobre el caso Harry Quebert es un libro dentro de un libro dentro de otro libro. Así que al acabarlo pensé en añadir una capa más y  así fue cómo surgieron  los 31 consejos que Harry da a Marcus para escribir una buena novela. ¿Si yo también los doy? En principio los da el personaje, pero creo que la confusión que puede crear  pensando que, en lugar de Harry son de Jöel, provoca cierta gracia al lector.

Nola le pregunta a Harry por qué los escritores están siempre tan solos, a lo que él le responde  que no sabe si los escritores son solitarios o es la soledad la que empuja a escribir. ¿Cuál es su respuesta?

Es una de las eternas preguntas qué lleva a qué. ¿Cuál es el principio, el huevo o la gallina? No sé si la soledad lleva a escribir o la escritura lleva a la soledad, pero sí creo que escribir es un proceso solitario que nos lleva a pensar quiénes somos y entender lo que nos rodea.

Está prevista  la publicación en español de su anterior novela, Los últimos días de nuestros padres. ¿Qué nos puede adelantar?

¡Que es una novela magnífica y fantástica! (risas). Es un libro totalmente diferente ya que es una novela histórica ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Se centra en un servicio secreto británico paralelo al oficial, compuesto por civiles que espiaban a los alemanes. Este servicio secreto tuvo un gran impacto durante el desarrollo de la guerra y, según varios historiadores, ellos fueron quienes obstaculizaron la fabricación de la bomba atómica por parte de los alemanes.

 

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