Teatro del Temple
Esta versión estuvo nominada a los Premios Max 2009 como espectáculo revelación

 

El Teatre Goya de Barcelona acoge hasta el próximo 30 de junio la representación de Luces de Bohemia, la obra con la que Valle-Inclán inició el género del esperpento. Max Estrella –el protagonista- es un viejo poeta ciego venido a menos que todavía cree ser el número uno en un país que se ha vuelto ridículo, decadente (¡esperpéntico!), donde vivir de la literatura es imposible. La obra arranca con Max yendo con su amigo Don Latino a reclamar, sin éxito, más dinero por los libros que ha vendido. Tras el fracaso, acuden a una taberna donde se emborrachan, provocando algún pequeño altercado al salir del local que acaba con la detención de Max, lo que agrava la sensación de decadencia personal y general.

La escenografía es sencilla: mesas, sillas y unas paredes móviles compuestas de paneles de metal se mueven para trasladar al espectador a los distintos ambientes (en una de ellas, se puede ver unos percheros con chaquetas). Esa sencillez, tan efectiva muchas veces, puede comportar cierto riesgo si quien se adapta es un autor que entre sus virtudes tiene la de crear ambientes que envuelven y atrapan completamente al lector (o espectador). Uno lee las Sonatas de Valle Inclán, Flor de santidad o Luces de Bohemia (por citar algunos ejemplos totalmente diferentes) e inmediatamente se da cuenta que esos ambientes son un personaje más que condicionan en buena medida a los protagonistas. En el caso del esperpento, es la sociedad (por tanto, el entorno) la que vuelve grotescos a los personajes.

En esta versión, sin embargo, no se perciben unos entornos –unos ambientes- determinantes ni mucho menos valleinclanescos. Por mucho ingenio que quiera poner el director, no dejo de ver unas paredes móviles y unos actores que se reciclan para interpretar a todos los personajes. Dicho de otro modo, tampoco veo a los personajes, sino a los actores que los interpretan (y que, por cierto, en muchos momentos hacen del grito un exceso). Quizá sea que la ceguera de Max Estrella es pomposa, excesivamente artificial, o que los diferentes dialectos de los personajes chirrían, que el vestuario no se sabe si refleja a Pinto o a Valdemoro o que, sencillamente, el ingenio y la sencillez desembocan en una indefinición que puede provocar que quien no conozca algo sobre el texto llegue al descanso sin tener muy claro qué está viendo. Una versión, en definitiva, que lleva a Valle-Inclán a tierra de nadie.

 

Manel Haro

 

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Tráiler

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Luces de bohemia / Teatre Goya Codorniu (C. Joaquín Costa, 68) / Texto de Ramón Mª del Valle-Inclán / Dirección de Carlos Martín / 2 horas y 15 minutos / Hasta el 30 de junio / 32,50 euros / www.teatregoya.cat

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