Roberto Bolaño en Girona / © Herederos de Roberto Bolaño
Roberto Bolaño en Girona / © Herederos de Roberto Bolaño

 

La muerte de Roberto Bolaño en 2003 cayó como caen las muertes de los grandes escritores que se van demasiado pronto. Aquel annus horribilis fue el mismo que se llevó a Manuel Vázquez Montalbán (64 años), Terenci Moix (61 años) y Dulce Chacón (49 años), todos ellos terriblemente jóvenes todavía. Pero también murieron otros nombres capitales de la literatura española e hispanoamericana, como Augusto Monterroso, José María Gironella y Néstor Sánchez, entre otros.

A sus 50 años, Bolaño vio publicadas obras que hoy se consideran incuestionables (quizá la más clara sea Los detectives salvajes, aparecida en Anagrama en 1998), un reconocimiento que se consolidó y sin duda aumentó con sus obras póstumas. Poco antes de fallecer, entregó a su editor, Jorge Herralde, el original de El gaucho insufrible, un libro de cuentos, y más tarde llegarían su monumental 2666, El Tercer Reich y Los sinsabores del verdadero policía, todas ellas publicadas en Anagrama. El cajón de Roberto Bolaño parecía no tener fondo.

Para conmemorar el sesenta aniversario del nacimiento del escritor chileno (28 de abril de 1953) y el décimo de su muerte (15 de julio de 2003), el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) ha organizado la exposición Archivo Bolaño 1977-2003, que se puede visitar hasta el 30 de junio. La muestra da razón de esa hiperactividad creativa y apunta especialmente al material inédito del archivo de los herederos de Bolaño: novelas, cuentos, poemas, cuadernos, correspondencia, fotografía familiares, libros de su biblioteca y objetos personales.

 

Roberto Bolaño en su estudio de la calle Tallers de Barcelona, c. 1979 © Herederos de Roberto Bolaño
Roberto Bolaño en su estudio de la calle Tallers
de Barcelona, c. 1979 / © Herederos de Roberto Bolaño

 

El recorrido arranca en 1977, cuando el autor se instala en la calle Tallers de Barcelona, en plena época de transición del franquismo a la democracia, y empieza a trabajar como vigilante en el camping Estrella de Mar. Es entonces cuando Bolaño conoce a  su colega Antoni García Porta, con quien publicó una novela a cuatro manos en la “editorial marginal” La Cloaca (“para nosotros, que entonces escribíamos poesía y éramos los campeones de los futbolines del distrito quinto de Barcelona, era un principio al menos prometedor”). La obra sería recuperada en 2006 por Acantilado (Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce).

La segunda parte está dedicada a su estancia en Girona (1980-1984), donde Bolaño pelea por publicar sus trabajos. El visitante puede ahondar en la geografía existencial del autor y ver manuscritos con esa letra de alumno aventajado y disciplinado donde se leen versos como: “Estás en el secreto de la poesía / y ya en ningún lugar puedes estar seguro / ni en las palabras ni en la aventura”. La última parte es Blanes (1985-2003), cuando su obra cobra relevancia. En ella está el original de El Tercer Reich, acabada en 1989 (publicada en 2010 de forma póstuma por Anagrama), escrita a mano en una libreta de espiral. Es fácil ver cierto automatismo en su escritura, pocas correcciones, como si Mozart se hubiese encarnado en Bolaño y escribiera partituras literarias casi como quien escribe su nombre y apellido.

 

Algunos de los cuadernos que contienen material inédito de Bolaño
Algunos de los cuadernos que contienen material inédito de Bolaño

 

Entre los materiales que también pueden impactar al visitante, hay una colección de gafas del autor, esos objetos huérfanos ahora pero que fueron testigos mudos de lo escrito y lo vivido. En sus cristales se percibe tanto silencio como evocación. Vale la pena detenerse también en la entrevista que Bolaño concedió en 1999 al Canal 13 de Chile: “La escritura es un oficio bastante miserable, integrado por gente que cree que es magnífico, lo cual es un equívoco bestial”, “es un oficio poblado de canallas y de tontos que no se dan cuenta de lo efímero que es”. Son solo algunas de sus declaraciones.

Archivo Bolaño 1977-2003 es una excelente manera de acercarse por primera vez a un autor con ingenio, con capacidad para renovar la literatura, con las ideas tremendamente claras, pero a la vez con una extraordinaria humildad y sencillez. Pero si el visitante ya es lector curtido en Bolaño, podrá descubrir aquellos textos que todavía no han visto la luz (y que probablemente nunca lo harán), además de esas estampas familiares que lo muestran también como amigo, compañero y padre. Lo que muestra esta exposición son las tripas del universo de un escritor imprescindible, que tuvo tiempo de saborear el reconocimiento, pero que la muerte lo privó de seguir dando muestras de su talento. ¿Qué novelas estaría escribiendo ahora Bolaño si estuviera vivo? Vayan al CCCB y jueguen a imaginarlo.

 

Manel Haro

 

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Algunas de sus obras

bolaño

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Archivo Bolaño 1977-2003 / CCCB (Carrer Montalegre, 5 / Hasta el 30 de junio / Precio de la entrada: de 4 a 6 euros / Precio del catálogo: 15 euros / www.cccb.org

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