silviaday

 

Era de esperar que tras el éxito internacional de trilogía erótica Cincuenta sombras de Grey (Grijalbo en castellano y Rosa dels Vents en catalán) iban a surgir multitud de novelas similares, aquellas que también se engloban en ese nuevo subgénero llamado (con cierto mal gusto) “porno para mamás”. Basta con ojear cualquier mesa de novedades de una librería para encontrar varias novelas inspiradas en las de E.L. James y cuyas similitudes ya se aprecian a simple vista en las portadas. Entre estas, la trilogía Crossfire de Sylvia Day fue la que más rápido aprovechó el tirón y vio la luz tan sólo un par de meses después de que se iniciara el fenómeno Cincuenta Sombras.

La primera entrega, No te escondo nada (Espasa en castellano y Columna en catalán) cuenta la relación amorosa entre Eva Tramell y Gideon Cross, unos jóvenes que se conocen en el trabajo y que sienten una fuerte atracción sexual que satisfarán muy pronto (quizá en este libro todo ocurre demasiado rápido) y que les llevará a luchar por superar sus traumas infantiles para poder estar juntos. Al igual que en Cincuenta sombras de Grey, la narradora es la propia protagonista, con quien es más fácil empatizar que con Anastasia; mientras que la primera es una mujer madura, con las ideas claras, nada virginal ni pánfila, Ana acabó hartando a más de uno con su retahíla de mohines, mordeduras de labio y la diosa que llevaba dentro y que, lamentablemente, nunca la abandonaba.  Sylvia Day ha descrito a una fémina con carácter, que sabe lo que quiere y cuyo deseo sexual es tan voraz, o incluso superior, al de su amante. Este, sin embargo, peca de parecerse excesivamente a Christian Grey: irresistiblemente guapo, un dios del sexo, multimillonario (no hay bar, gimnasio, hotel o empresa en Manhattan en la que no tenga acciones), dominante, autoritario y celoso, pero romántico y protector siempre con ella. Incluso en algún momento Eva se refiere a él como “Oscuro y Peligroso”, unos adjetivos que no distan mucho de las “Cincuenta Sombras Jodidas” que arrastraba Grey.

Y ahí radica el principal problema de No te escondo nada: es inevitable sentir cierta saturación durante la lectura ya que, especialmente al inicio, simplemente parece ser una versión más madura, sin azotes y mejor escrita de la novela de E.L. James. Por lo tanto, la sensación de déjà vu está totalmente justificada. Sin embargo, la prosa de Sylvia Day está mucho más cuidada que la de la autora británica y el lector agradece leer, por fin, una historia de amor con escenas de sexo explícito bien contada y bien escrita. La segunda parte de la trilogía, titulada Reflejada en ti (Reflexada en tu, en catalán) ya está a la venta y no queda más remedio que leerla para saber si Silvia Day sólo ha aprovechado el furor causado por el fenómeno Cincuenta Sombras o, por el contrario, puede ofrecernos mucho más. Y algo me dice que será la segunda opción.

 

Patricia Tena

 

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No te escondo nada / Sylvia Day / Editorial Espasa / 1ª edición, septiembre de 2012 / Traducción de María Jesús Asensio y Jesús de la Torre / 430 páginas / ISBN  9788467009651

No t’amago res / Sylvia Day / Editorial Columna / 1ª edición: septiembre de 2012 / Traducción de Núria Parés Sellarés i Jordi Boixadós / 448 páginas / ISBN 9788466415804

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