Este libro tiene a su favor un título sugerente y una cubierta muy bonita. También, por las indicaciones de la contraportada y diferentes comentarios promocionales, es atractiva su temática, una historia familiar protagonizada por mujeres de varias generaciones y una vieja casa, de esas que esconden recuerdos diversos y fantasmas del pasado. No es una temática original, sin embargo siempre tiene su encanto y esas historias generacionales y familiares despiertan una atracción importante en los posibles lectores. Además, la literatura alemana, que no nos llega con la fluidez esperada, siempre despierta grandes expectativas.

En cambio, el libro, bien escrito, no convence. La historia, más allá de los tópicos, resulta mal contada. Los misterios del pasado son previsibles y no nos producen inquietud ni emoción. Los personajes no tiene profundidad. Parece ser que es una primera novela y pienso que le faltaban algunas revisiones antes de publicarse. Hay en ella mucho material interesante pero llega a aburrir y eso que es un libro no demasiado extenso. Quizás excesivamente breve, incluso.

Cuenta con estimulantes elementos poéticos, descripciones del entorno, de la casa, de su ambiente rural que huele a manzana. Pero, algo o mucho, falla. La gradación en la explicación de los sucesos del pasado no está bien resuelta, hay una precipitación excesiva cuando se nos desvelan ciertos misterios por no hablar de la frivolidad con la cual se nos describe un nazi a su pesar, un hombre como tantos otros, empujado por las circunstancias y el ambiente pero buena persona. Este personaje habría podido dar mucho más juego.

También la muerte de una persona joven, anunciada desde las primeras páginas, no consigue despertar nuestra curiosidad y cuando se explican los hechos se hace de manera rápida y expeditiva. Unas relaciones lésbicas, complejas, interesantes, no se entienden del todo. Claro que no hace falta entenderlo todo, existen muchos buenos libros con finales inquietantes, abiertos, oscuros. La autora tiene madera, apunta maneras, pero le falta rodaje. El libro parece que ha tenido su éxito en Alemania y en otros países, cosa algo sorprendente si se considera que ni el tema es original ni su resolución resulta convincente.

Hay, eso sí, cierta magia en algunos pasajes sobre la niñez perdida, los recuerdos y el olvido, sobre flores, frutos, olores y sabores evocadores y bien descritos, sobre vestidos que tuvieron su momento y que la protagonista recupera del pasado. Sin embargo todo ello no basta, el pulso narrativo resulta muy frágil y esas vidas cruzadas, ligadas por lazos familiares, acaban resultando demasiado superficiales.

 

                                              Júlia Costa

 

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El sabor de las pepitas de manzana / Katharina Hagena / Editorial Maeva / 1ª edición, 2011 /  Traducción de Ana Koŝutić  / 224 páginas / ISBN 9788415120247

El gust de les llavors de poma / Katharina Hagena / Editorial Amsterdam / 1ª edición, 2011 /  Traducción de David Cañadas  / 242 páginas / ISBN 9788492941391

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