Si las anteriores novelas de Javier Ruescas, la trilogía Cuentos de Bereth (Ediciones Versátil) y Tempus Fugit: Ladrones de Almas (Alfaguara en castellano y La Galera en catalán), se movían en el terreno de la fantasía, ahora considera que “nuestra realidad es tan interesante que no hace falta inventar otros mundos”. Play (Montena en castellano y Bromera en catalán) narra la historia de dos hermanos totalmente opuestos: mientras Aaron suspira en secreto por reconquistar a un amor y compone canciones que guarda celosamente en su ordenador, Leo sueña con triunfar y pasárselo bien. Por eso cuando descubre las canciones de su hermano decide robar el archivo y crear a Play Serafín, un artista al que él pone la imagen y Aaron la voz, aunque él no lo sepa. Inesperadamente, el chico empieza a triunfar a nivel internacional y Leo no podrá guardar su secreto durante mucho más tiempo. La música, las riñas y las reconciliaciones entre hermanos están aseguradas. Por si fuera poco, también se ha publicado un CD con las canciones de la novela.

 

El autor de la trilogía fantástica 'Cuentos de Bereth' gira a la realidad en 'Play'

 

“La fama es maravillosa pero sus luces son muy brillantes y, por tanto, sus sombras mucho más oscuras”

 

Patricia Tena. Barcelona

Con sólo 25 años ya ha escrito cinco libros. ¿Play surge de la necesidad de explicar su experiencia con la fama?

Tiene algo que ver pero no exactamente, más bien fueron un cúmulo de circunstancias. Por una parte, desde hacía tiempo quería escribir una historia en la que la música fuera la verdadera protagonista. Además, tenía claro que quería que la chica se llamara Delilah por una canción que me gusta mucho: Hey there, Delilah. El empujón definitivo vino cuando empecé a recibir muchos e-mails de chicos jóvenes que me preguntaban cómo podían ser famosos ¡querían consejos para aprender a escribir! Les contestaba que esto no funciona así, que primero escribes porque es una necesidad y luego, con suerte, viene el reconocimiento. El arte exige una carrea de fondo en la que hay que trabajar muy duro. Finalmente, tuve la suerte de trabajar en el departamento de prensa de Aurum Producciones (distribuidora de la saga Crepúsculo) y vivir muy de cerca cómo es realmente la fama.

¿Y cómo es?

La fama es algo maravilloso, pero las luces que desprende son muy brillantes y, por tanto, las sombras que proyecta son mucho más oscuras. Creo que la literatura en general, y la literatura juvenil en particular, muestran la fama simplificada de dos maneras: o bien resaltando la parte negativa en la que el sexo, el alcohol y las drogas acaban controlándolo todo o, por el contrario, como un cuento de hadas que explica cómo la chica tímida de clase consigue enamorar a una superestrella inalcanzable y ser felices. Con Play he pretendido mostrar la realidad que he vivido en primera persona y la que he visto por mi trabajo.

Andy Warhol predijo que en el futuro, todo el mundo sería famoso durante quince minutos. 

Sí, lo que ocurre es que todo va tan rápido que ese es ya nuestro presente. Ahora lo difícil no es ser famoso, sino que tu trabajo sea lo suficientemente bueno como para que no sea cosa de un día.

Pero Play no trata sólo sobre la fama, sino sobre el reencuentro entre dos hermanos.

Me gusta que la novela contenga una parte crítica que haga reflexionar sobre un tema y en el libro es una alerta sobre la fama, nos dice que hay que aprovechar las oportunidades pero con cautela. Pero para mí, realmente el libro trata de la búsqueda de la identidad. Aaron y Leo, como muchos adolescentes de este país, están en un punto en el que no entienden nada de lo que sucede a su alrededor. Y, como dices, también habla de este amor entre hermanos. En principio la historia tenía un único protagonista pero un día yendo en autobús empecé a imaginar una fuerte pelea entre dos chicos, se tiraban los trastos a la cabeza, se reprochaban cosas, se decían de todo… y a pesar de la bronca, yo sabía que se querían. Este tipo de relación inquebrantable sólo ocurre entre hermanos.

Aaron y Leo son muy distintos y tienen una visión de la vida totalmente opuesta.  ¿Por eso decidió explicar la historia desde los dos puntos de vista?

Sí, porque me servía perfectamente para reflexionar sobre la dicotomía entre la fama sin talento y el talento sin ningún tipo de reconocimiento, ni siquiera el propio. Los dos empiezan pensando de una forma y cambian de actitud gracias a la experiencia que viven. Aaron, que es muy inseguro, acepta que su arte es bueno y que puede compartirlo, mientras que Leo, que en principio es muy extrovertido, comprende que la fama no da libertad, sino más restricciones, porque siempre estás en el punto de mira.

Usted cuenta con una auténtica legión de seguidoras que, además de leer sus libros, sueñan con conocerle. Imagino que ha utilizado algunas experiencias personales y anécdotas para sus personajes. 

Casi todo lo que explico son cosas que he vivido en primera persona o como testigo con los actores de Crepúsculo. Por ejemplo, el momento en el que Leo no sabe qué poner cuando le piden su primer autógrafo… ¡eso es totalmente autobiográfico! Recuerdo que pensaba ‘¿y si besos le parece muy atrevido? ¿pero quizá saludos es muy distante?’. Por suerte, con el tiempo, encuentras la fórmula. Cuando estuve con los actores de Crepúsculo me sorprendió ver cómo antes de contestar a determinadas preguntas de los periodistas miraban a sus agentes  para que les dieran el visto bueno o, por el contrario, decirles que no contestaran. Todo esto lo utilicé para el viaje que Leo y Aaron hacen a EE.UU.

Sí, ¿los hermanos no triunfan internacionalmente demasiado rápido? 

No lo creo. Desde que triunfan en Madrid y llegan a EE.UU. pasan unos tres meses y me parece suficiente. Hoy día subes un clip a YouTube y, si tienes suerte y se fijan en ti, puedes triunfar prácticamente de la noche a la mañana. Las nuevas tecnologías y los programas encumbran a artistas con mucha velocidad, pero hay que tener cuidado porque también los pueden destronar con la misma rapidez. Tuve claro desde el principio que quería que fueran a Nueva York porque es el sueño de cualquier artista. Es una ciudad que no descubres, sino que reconoces, porque las calles y los edificios los has visto antes miles de veces en cine y televisión.  Por suerte, pude pasar una temporada alojado en casa de una amiga en Brooklyn y así ver un Nueva York cotidiano, no de postal.

¿Esa amiga es Tonya Hurley, autora de la saga Ghostgirl, quien, casualmente, se convierte en un curioso elemento en la novela?

Sí, somos amigos desde hace años. Estar en su casa, hacer la compra, ir a otro tipo de bares, etc. me permitió describir la ciudad cómo yo quería que mis personajes lo hicieran. Tonya fue quien me regaló la Bola 8 Mágica, que sirve para pedir consejo o adivinar parte del futuro. Me gustó mucho y decidí que Leo utilizaría la suya, que se llama Tonya, para tomar decisiones muy importantes. Como anécdota te diré que la hermana gemela de Tonya, Tracy, se puso algo celosa y me hizo prometerle que en la segunda parte de Play ella también saldría, así que creé un MP3 con su nombre.

Hasta ahora sus novelas se movían principalmente en el mundo de la fantasía, e, incluso, con alguna pincelada de ciencia ficción. ¿El hecho de describir el mundo real le obligó a ser más crítico consigo mismo? 

Absolutamente. Ese era el mayor reto de Play. En mis anteriores novelas dedicaba mucho espacio a explicar qué eran y cómo funcionaban las cosas porque las había inventado yo y el lector debía comprenderlas y familiarizarse con ellas. Pero aquí sólo tenía que contar una vida normal, no necesitaba explicar qué es un autobús o un ascensor, así que tienes que dar importancia a otros detalles para conseguir que una vida normal sea interesante también.  Tuve que ser mucho más cuidadoso porque mientras que el mundo de Bereth lo creé a mi gusto, aquí podían reprocharme que lo que decía no fuera realista. De todas formas, aunque este libro esté considerado realista, para mí es el más fantasioso de todos porque puedes soñar cosas que se pueden hacer realidad.

Play será una trilogía. ¿Cuándo publicará la segunda parte?

Se titulará Show y se publicará en primavera de 2013. No quiero dar muchas pistas sobre el argumento, pero sí os digo que uno de los protagonistas participará en un reality show muy, muy agresivo.

Y, seguro, que ese no es el único proyecto que lleva entre manos…

No, no. Ahora voy a empezar a escribir la tercera parte y también estoy corrigiendo un libro que escribí hace tiempo y que formará parte de una tetralogía dirigida al mismo público que Cuentos de Bereth.

Y, además, trabaja para Aurum, es lector profesional, dirige diferentes páginas webs y es director de la revista digital de literatura juvenil El templo de las mil puertas. ¿De dónde saca tiempo?

Paso mucho tiempo en autobuses, trenes, aviones… y en esos viajes siempre aprovecho para desarrollar ideas. Llevo una libreta encima y apunto cualquier cosa que me llama la atención y que creo que, o bien ahora o en un futuro, puedo aprovechar. La verdad es que tampoco duermo mucho… pero de todas formas yo siempre he creído que si algo te gusta de verdad, encuentras tiempo de donde sea para hacerlo.

 

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Las portadas

Publican Montena en castellano y Bromera en catalán
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