El 27 de septiembre de 2012 fue la fecha escogida por la editorial inglesa Little, Brown and Company para publicar, en su idioma original, la primera novela de J.K. Rowling para público adulto: The casual vacancy, que podríamos traducir en español como La vacante imprevista. Tan grande fue la expectación por el lanzamiento de lo nuevo de la autora de la famosísima saga Harry Potter que, antes de su llegada a las tiendas, más de un millón de copias habían sido ya pre-vendidas en el Reino Unido. Y es que una cosa era más que segura: fuese The casual vacancy buena o no, esta novela iba a ser un éxito de ventas asegurado.

La vacante imprevista (que publicará en castellano Salamandra y en catalán Empúries) nos traslada al ficticio pueblo de Pagford, donde la repentina muerte de Barry Fairbrother, dejando libre su asiento en el consejo parroquial de la pequeña población, sirve de excusa para presentarnos a un sinfín de personajes muy variopintos, habitantes de Pagford y alrededores, y sus vidas, ambiciones, miedos, enemistades y demás. De esta forma, conocemos a Mary Fairbrother, viuda de Barry; Howard y Shirley Mollison, una pareja mayor muy implicada en la política del pueblo; Miles Mollison, hijo de Howard y uno de los candidatos al asiento vacante; Samantha Mollison, mujer de Miles, infeliz y obsesionada con hombres más jóvenes que ella; Krystal y Robbie Weedon, hijos de una drogadicta que lucha día a día (o no) por la custodia de sus hijos; Andrew Price, hijo de un padre muy violento y mejor amigo de Fats Wall, el popular del colegio e hijo de un profesor al que le encanta ridiculizar delante de sus amigos; Gavin Hughes, eterno enamorado de la viuda de Barry Fairbrother, y un larguísimo etcétera.

Debo confesar que, leídas las malas críticas de The casual vacancy en la mayoría de diarios ingleses y americanos, empecé el libro con muy pocas ganas, y quizás fue eso lo que me llevó a disfrutarlo mucho más de lo que esperaba. Las similitudes con la saga Harry Potter son nulas, y esta vez Rowling opta por una historia política y de personajes repleta de mal lenguaje, sexo y algo muy English: el humor negro. Muchos de los temas de actualidad que se tocan en la novela consiguen, además, posicionarnos en un bando u otro de las elecciones al asiento libre del consejo parroquial, como por ejemplo la propuesta de recortar gastos haciendo desaparecer la clínica de desintoxicación del pueblo, defendida por unos y atacada por otros.

Si algo está claro es que prácticamente nadie leerá esta novela si no fuera por estar escrita por quien lo está, pero, a mi parecer, la autora consigue destacar en algunos puntos de su nueva obra, otorgándole un valor propio más allá de su nombre: demuestra, por ejemplo, una muy buena mano al explicar los problemas e inquietudes de los adolescentes, qué les molesta de sus padres y hasta dónde son capaces de llegar por conseguir lo que quieren en una edad en la que uno no piensa en las consecuencias, sino que actúa movido por la ambición. Rowling es, además, muy buena escribiendo sobre lo que, tristemente, más sabe: matrimonios infelices. Aun así, algunas situaciones del libro vienen un poco atropelladas y el lenguaje utilizado en algunos pasajes deja bastante que desear, delatando a una Rowling novata en ficción para adultos.

La vacante imprevista, en definitiva, no es ninguna obra maestra. Era evidente que los críticos ingleses iban a atacar a este libro si no conseguía la magia que la autora transmitió con Harry Potter, algo más que imposible con el tipo de novela que Rowling nos trae. Aun así, apruebo su primer intento de entretener exclusivamente a adultos y tengo la esperanza de recibir, en un futuro, algo mucho mejor.

 

Joanma Tena

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The casual vacancy / J.K. Rowling / Editorial Little Brown Book Group / 1ª edición, 2012 / 503 páginas / ISBN 9781408704202

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