Nueva adaptación de una novela de Ken Follett

 

Tras el grandísimo éxito, dos años atrás, que obtuvo la adaptación a la pequeña pantalla del mayor bestseller de Ken Follett, Los pilares de la tierra, el canal Starz firmó, sin perder ni un minuto el tiempo, los derechos para adaptar su segunda parte, igual de buena o, para algunos, incluso mejor, Un mundo sin fin, miniserie de ocho episodios, el primero de los cuales ya ha sido emitido en Estados Unidos y, este otoño será estrenado en Cuatro.

World without end (título original de la serie) nos lleva, una vez más, a la ficticia ciudad inglesa de Kingsbridge, doscientos años después de lo ocurrido en la primera parte, concretamente en el año 1327. Al igual que en Los pilares de la tierra, esta miniserie nos presenta diversas historias entrelazadas y muchos personajes de lo más interesantes: una reina que traicionó a su marido, arrebatándole el trono y, supuestamente, siendo cómplice de su posterior asesinato en prisión; Merthin, aprendiz de constructor cuyo sueño es hacer de la catedral de Kingsbridge la más alta de Inglaterra; Caris, enamorada de Merthin a quien tratarán de bruja por ser la aprendiz de una especie de curandera del pueblo; Gwenda, una ladronzuela que lo ha pasado muy mal en la vida y a la que aun le queda mucho por sufrir; Ralph, matón hermano de Merthin que empezará con un papel bastante mediocre pero poco a poco se irá convirtiendo en uno de los malos de la serie; Thomas, un caballero que esconde un gran secreto y se hace cura para acogerse a sagrado tras ser perseguido por guardias de la reina; Godwyn, un cura muy problemático, malo malísimo de la historia; Petranilla, madre de Godwyn y tía de Caris, una mujer muy retorcida, y un larguísimo etcétera.

El episodio piloto, de cuarenta y cinco minutos aproximados de duración, pasa volando y, al igual que en su predecesora, uno queda cautivado por sus magníficos personajes, algunos interpretados por actores famosos como Cynthia Nixon (Sexo en Nueva York), aunque la mayoría bastante desconocidos. Los escenarios y la recreación de Kingsbridge son de aplauso, pues se nota mucho el gran presupuesto invertido en el show por parte de los hermanos Ridley y Tony Scott, ambos productores de la serie.

Debo decir que la novela de Follett ya me encantó y estoy seguro de que, una vez finalizados los ocho episodios de Un mundo sin fin, mi sensación será positiva, al igual que lo fue con Los pilares de la tierra, teniendo en mente desde un primer momento que el libro siempre es mejor. De hecho, habiendo visto únicamente un episodio, mi reacción ante lo visto es mejor incluso de la esperada. Además, en esta historia tiene gran importancia, a partir de más o menos la mitad, la peste negra, y estoy deseando ver cómo van a tratar el tema en la miniserie de Starz. Así que la espera ya ha acabado y animo a todo el mundo a viajar conmigo a Kingsbridge una vez más (o incluso por primera vez), pues la buena interpretación, el sufrimiento, las alegrías, los pesares y el saber contar buenas y entretenidísimas historias están servidos en bandeja en estos ocho episodios que, una vez más, pasarán a la historia de la televisión, como ya lo hicieron en 2007 en el mundo literario.

 

Joanma Tena

 

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Tráiler

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