Josan Hatero y Use Lahoz debutan en la literatura juvenil con Volverán a por mí / Tornaran a buscar-me (La Galera)  una novela de misterio y tintes fantásticos que ganó el Premio Jóvenes Lectores de La Galera. La historia cuenta la vida de tres adolescentes problemáticos (Iris, Greco y Giulietta) que son internados en una academia con el fin de que los profesores enderecen sus vidas y les lleven por el buen camino. Sin embargo, los jóvenes se dan cuenta de que la disciplina que se imparte es demasiado dura y que los alumnos que son castigados en un misterioso lugar, llamado la Torre, no vuelven a ser nunca más los mismos. Por si esto fuera poco, una noche se encuentran con una gigantesca criatura sobrenatural en una de las habitaciones… A partir de ese momento, los tres pondrán en marcha un plan a contrarreloj para escapar antes de que sea demasiado tarde.

 

Josan Hatero (derecha), junto a su amigo y también autor de la novela, Use Lahoz

 

“Escribir una novela con un amigo es como compartir piso: la amistad no es garantía de éxito” 

 

Patricia Tena. Barcelona

¿Cómo surgió  la idea de escribir una novela a cuatro manos?

Use y yo somos amigos desde hace tiempo. Un día le comenté que tenía ganas de probar el género juvenil y él me propuso escribir una novela juntos. Y pensé: ¿por qué no? Aunque teníamos claro que escribir a cuatro manos con un amigo es como compartir piso: la amistad no es garantía de éxito. Sin embargo, por suerte, todo fue mi fácil. Decidimos el tema que queríamos tratar, la identidad, y el escenario: un internado aislado en medio de los bosques escoceses. Luego diseñamos los personajes y nos los repartimos;  al tener dos voces narrativas, no nos pisaríamos el estilo. La idea era sumar esfuerzos, no restar.

¿Entonces hubiese sido más difícil si hubieran contado con un solo narrador?

Creo que la fórmula de tener diferentes narradores en primera persona enriquecía el texto y, además,  nos permitía trabajar cada uno en su casa. Use escribió las voces de Greco y del diario y yo las de Iris y Giulietta. Seguramente si hubiésemos utilizado otra fórmula hubiera sido más complicado de coordinar y, también, menos satisfactorio a nivel personal. Así que estamos muy contentos con el resultado.

En una ocasión usted me comentó que el oficio de escritor era muy solitario…

Sí. Sin duda escribir es un oficio muy solitario. Dedicas muchas horas al día durante meses o años hasta que terminas y alguien lee lo que has escrito. Sin embargo, al hacerlo a cuatro manos, la respuesta es inmediata: Use me mandaba su capítulo, yo lo leía, lo comentábamos por teléfono, decidíamos cuál era el siguiente paso… Es mucho más divertido, convierte la escritura en un acto lúdico.

¿Por qué decidieron ambientar la trama en un internado escocés? 

La idea era tener un escenario aislado, un verano lluvioso y frío… E influyó que soy un apasionado de esas tierras.

La mitología tiene un papel importante en la historia ¿Hubo consenso a la hora de establecer cuál sería el misterio de la novela?

La mitología clásica nos brinda un puñado de criaturas fantásticas y realmente aterradoras que servían perfectamente para nuestro propósito. Sabemos que ahora están de moda las historias de zombies o vampiros, y, aunque me encantan, creo que el tema está algo saturado.

Volverán a por mí es una novela de misterio pero también  habla de la búsqueda de la identidad.  ¿Cómo recuerda esos años?

Para mí la adolescencia fue una época muy feliz. Una época de descubrimientos  muy intensa.  Supongo que tengo puntos en común con aquel Josan adolescente, pero, aunque escribir es parte esencial de lo que soy, no me gusta retratarme abiertamente.

Iris y Giulietta forman parte de las nuevas heroínas literarias y cinematográficas. Como por ejemplo, Kirsten Stewart en Blancanieves y la leyenda del cazador o Katniss Everdeen, protagonista de la trilogía Los juegos del hambre. En los tiempos que corren, ¿se han visto obligadas a dejar de ser damiselas que esperar ser rescatadas y adoptar un papel más activo?

¡Sin duda! Esto era algo que, tanto Use como yo, teníamos muy claro: nos dan mucha rabia los personajes femeninos pasivos que esperan que alguien las rescate. Queríamos unas protagonistas fuertes, que fueran ellas las que provocaran la acción. Además, yo soy muy fan de Buffy, cazavampiros y quería que las protagonistas tuvieran esa esencia.

Teniendo en cuenta el público al que se dirige la novela,  ¿pensaron que debían incluir algún tipo de moraleja o mensaje?

Rotundamente no. Lo bueno del premio Jóvenes Lectores de La Galera es que el jurado lo forman adolescentes de todo el país que escogen lo que les gusta, y ahí no entran los sermones ni las moralejas. Además, personalmente creo que la literatura debe mostrar el mundo pero no elegir partido.

Tanto el título como el final de la novela dan pie a futuras entregas. ¿Repetirán?

De hecho, estamos terminando una continuación, aunque  no es exactamente una segunda parte. La experiencia ha sido enriquecedora en muchos sentidos, por lo que nos apetecía repetir y profundizar más en los personajes. Lo que estamos haciendo es recuperar dos personajes y situarlos en Londres meses después de su experiencia en la Academia Fénix, pero con una aventura diferente. La idea es empezar una saga con esta segunda novela en común.

Y con tanto proyecto compartido,  ¿le queda tiempo para los suyos  en solitario?

Sí, desde que terminé La piel afilada (Alfaguara) ando con una novela que me gustaría terminar este año. Crucemos los dedos… Es la historia de tres personajes muy peculiares que terminan encontrándose en Berlín y…  Hasta aquí puedo leer, no puedo contar más hasta la próxima entrevista (ríe).

 

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Reseña de la novela

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