Alejandro es un niño pequeño que cada día que va a la escuela aprovecha para pararse frente a una casona vieja y deshabitada. En lo alto de la fachada hay un ángel de piedra regordete al que el protagonista cada día le tira bolas de nieve por pura diversión. Pero, para su sorpresa, uno de esos días el ángel desaparece, aunque la señal del hueco de su cuerpo aún se ve marcada. Cuando Alejandro llega a la escuela explica lo sucedido a sus compañeros y a sus profesores, pero nadie le cree puesto que parece imposible que un ángel de piedra se marche de la noche a la mañana… ¿o no?

La colaboración entre Ignacio Sanz (sociólogo y escritor) y Noemí Villamuza (ilustradora) tiene como resultado un libro sobre las travesuras infantiles, ya que el ángel le reprocha al protagonista que siempre se divierta sin importarle fastidiarle a él. Al mismo tiempo, también habla de lo importante que es creer en los demás y del sentimiento de unión a la hora de afrontar un problema. Esto queda reflejado cuando todos los habitantes del pueblo, desde los niños más pequeños hasta los ancianos más enfermos, aúnan fuerzas para buscar juntos al ángel travieso que se ha escapado.

El libro cuenta con textos de bastante extensión y de cierta complejidad, así que es ideal para niños que ya estén acostumbrados a leer o para que, en su defecto, se los lea un adulto. Para amenizar la historia,  se incluyen unas ilustraciones en tonos ocres y azules fríos que reflejan el ambiente nevado del pueblo. Sin embargo, he echado en falta colores más llamativos y vistosos que siempre son un reclamo de atención para los más pequeños.

 

Patricia Tena

 

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Un ángel travieso / Ignacio Sanz / Ilustraciones de Noemí Villamuza / Editorial Narval / 1ª edición, marzo de 2012 / 33 páginas / ISBN 9788493938147 / De 5 a 8 años

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