Interior de la popular librería londinense que aparece en la película 'Notting Hill', llena en Navidad / Foto: Joanma Tena

 

No es ninguna novedad hablar de Londres como una de las capitales mundiales más importante, grande, cara y cosmopolita, pero sí puede serlo hablar de ella como una de las más literarias, ya no sólo por la cantidad de novelas ambientadas en esta ciudad (El mapa del tiempo de Félix J. Palma, London de Edward Rutherford o la saga Harry Potter, de J. K. Rowling, entre muchas otras), sino también por el gran número de personas aficionadas a la lectura que hay.

Cuando uno vive en la inmensa Londres (o simplemente la visita), es de primera necesidad coger el metro o tube para desplazarse entre las nueve zonas que componen el mapa del underground de la ciudad, y es precisamente en estos trenes subterráneos, mucho más rápidos que los de Barcelona o Madrid, donde uno no puede evitar fijarse en que prácticamente la mitad de la gente que se encuentra en sus vagones está leyendo un libro. Y la otra mitad uno de los larguísimos diarios gratuitos que aquí regalan.

A pocos días de la Navidad, con un frío aterrador tanto por las mañanas como por las tardes y noches, las librerías de la capital inglesa están llenas de madres, padres, abuelos, tíos e hijos que quieren comprar algún libro para regalar a su familia, y es que, en Londres, Santa Claus suele venir con el saco cargado de historias.

Para los más pequeños de las casas británicas, lo más buscado por las madres más previsoras son las historias de Gruffalo, un personaje un tanto feo pero bastante encantador que vuelve locos a los pequeños de aproximadamente dos o tres años. Entre los niños un poco más creciditos, por otro lado, destaca la colección de los Diary of a wimpy kid (El diario de Greg, Editorial Molino), que explican las divertidas aventuras del joven Greg Heffley dentro y fuera del instituto en forma de diario. Cabin fever, aun sin traducción, es el último título de la saga de Jeff Kinney, y está en el número uno de ventas de Navidad en todas las librerías londinenses. Les siguen muy de cerca, ya acercándonos a una edad más adolescente, el cuarto libro de la saga Eragon, de Christopher Paolini, titulado Inheritance (El legado, Roca Editorial) y Gangsta Granny (sin fecha de publicación en España), de David Walliams, al que aquí en Inglaterra ya consideran el sucesor de Roald Dahl, autor de Matilda.

'Diary of a wimpy kid' ('El diario de Greg' en castellano), entre los favoritos de los jóvenes londinenses

De forma muy parecida a lo que ocurre en España, sagas teen como Twilight (Crepúsculo, Alfaguara) o The hunger games (Los juegos del hambre, RBA), que estrenará su primera película a principios del 2012, se encuentran también a la orden del día, así como el libro en el que se basa Hugo, la nueva película de Martin Scorsese, titulado The invención of Hugo Cabret (La invención de Hugo Cabret, Ediciones SM). Sin apartarnos del marco juvenil, autores como J. K. Rowling, Jacqueline Wilson, Michael Morpugo e incluso Roald Dahl continúan triunfando a pesar de los años, aunque en menor medida. Además, como no podía ser de otra forma, los libros del icono inglés Doctor Who, muy parecidos a los de Wally (el personaje que viste a rayas rojas y blancas que hay que buscar entre la multitud), se venden muy bien no sólo entre los más jóvenes, sino también entre los nostálgicos cuarentones que siguen la serie prácticamente desde que nacieron.

En el apartado de no-ficción, los freaks y los que no lo son tanto han llevado al número uno de ventas la biografía de Steve Jobs, el difunto cofundador y presidente creativo de Apple, escrita por el periodista Walter Isaacson (en España publicada por la editorial Debate). Hay que destacar que, en general, en lo que a lectura especializada se refiere, los libros de cocina son el regalo estrella entre los londinenses estas navidades, seguidos por los libros de humor inglés. Entre los cookery books, el más demandado, sobre todo entre las mujeres trabajadoras de mediana edad que no tienen mucho tiempo de cocinar, es el libro de Lorraine Pascale, una cocinera y pastelera británica que presenta un programa en la BBC titulado igual que su libro, Home cooking made easy (no publicado en España). Por otro lado, Private Eye Annual 2012, con las mejores bromas, tiras cómicas y demás de la revista satírica Private Eye, y The Inbetweeners Yearbook, libro de la exitosa serie británica The inbetweeners, son los libros humorísticos más vendidos, en especial entre mujeres que los adquieren para sus maridos e hijos, de manera que aprovechan un mismo regalo para contentarlos a todos.

La biografía de Steve Jobs, escrita por Walter Isaacson, es el número uno de no ficción en Londres

Una de las cosas más graciosas de los británicos es que muchos de ellos intentan evitar excederse en el número de libros de origen estadounidense que adquieren. Es más, me atrevería a decir que el porcentaje de libros de autores norteamericanos que se vende en Inglaterra, a excepción de lo inevitable como los libros de la saga Crepúsculo y poco más, es muy inferior al de los escritos por autores británicos. Aun así, se les ha de reconocer que, a pesar de que consumen muchísimo producto nacional, compran muchos libros de cocina española. Además, los ingleses están mucho más concienciados medioambientalmente e intentan consumir el menor número de bolsas posible, reutilizando mucho más que en España y llevando en una misma bolsa, por ejemplo, ropa, libros, juguetes y hasta productos alimenticios.

Otro de los regalos estrella estas navidades en Londres es el más fácil pero muy práctico también: las gift cards o tarjetas de regalo, en las que pones dinero para que el remitente se lo gaste en los libros que quiera. Este tipo de tarjetas se pusieron de moda en España hace unos tres o cuatro años, pero aquí llevan mucho tiempo más, y son un auténtico éxito.

Y llegamos a los regalos más solicitados en ficción. The sense of an ending (sin publicar en España), de Julian Barnes, es la novela más vendida en estas semanas de preparativos navideños. Este libro, ganador del Man Booker Prize 2011, cuenta la historia de Tony, un hombre jubilado que recuerda toda su vida y en especial al que fue su mejor amigo, cuestionándose qué cosas de su pasado podrían haber sido diferentes y cuáles de sus expectativas de futuro finalmente llegaron a cumplirse alguna vez. Otra novela muy solicitada para esta Navidad en la capital inglesa es Death Comes to Pemberley (todavía sin traducción), de P. D. James, que recupera una de las historias de Jane Austen, Orgullo y prejuicio, y añade una trama de crimen, detectives y psicología de fondo. The House of Silk, de Anthony Horowitz, última novela sobre Sherlock Holmes; The affair, una novela criminal de Lee Child; Snuff, lo último de Terry Pratchett y A dance with dragons, quinto libro de la saga Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin, son las obras que van pisando los talones a las dos anteriores en cuanto a ventas se refiere.

En ficción destaca el Man Booker Prize 2011, 'The sense of an ending', de Julian Barnes

Como en todas partes, también se venden muchos libros caros, pero en menor número debido al precio. Aun así, no dejan de ser un éxito. Ediciones lujosas con toda la obra de autores clásicos como Edgar Allan Poe, Charles Dickens, Roald Dahl, Jane Austen, etcétera, así como libros de fotografía de la BBC, número uno en documentación de la naturaleza terrestre, son regalos que vacían el bolsillo pero que merecen mucho la pena.

Un último apunte que me gustaría hacer, y es que me hace mucha gracia, es que Londres está más lleno aun que Barcelona de señoras mayores que no entran en una librería más que una vez al año: en Navidad. Y van muy perdidas. Estas acostumbran a acabar llevándose clásicos como los que he comentado anteriormente, aunque algunas de ellas ya suelen ir con una idea muy clara en mente, que es buscar a un dependiente y decirle: “dame algún bestseller”. Gracias a este perfil de “compradoras navideñas“, están vendiendo mucho también Stephen King con 11.22.63; Umberto Eco con The Prague cementery (El cementerio de Praga, Editorial Lumen) o Stieg Larsson con la trilogía Millennium. Y ellas son muy listas, no nos dejemos engañar por las apariencias, que lo primero que exigen es que, para que parezca que se lo han trabajado mucho, la portada del libro no sea la de la película.

Joanma Tena

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