Apasionante, sin lugar a dudas. El calificativo que merece con creces el libro de Ole J. Benedictow sobre la epidemia de peste negra que a mediados del siglo XIV asoló Asia Menor, Oriente Medio, norte de África y la vieja Europa es éste: ¡un grandísimo y documentado ensayo histórico de 500 páginas apasionantes! Quizá sorprenda que diga esto de un libro de historia cargado de datos, de referencias, de erudición, algo que a menudo lleva a pensar que los libros de historia son un tostón, y a veces lo son, porque son malos libros. No es el caso, todo lo contrario. La Peste Negra (1346-1353), publicado en una impecable edición por Akal, es de esos libros que, si bien se pueden leer de un tirón, porque se disfruta capítulo a capítulo, a uno le gusta retomarlo de tanto en tanto para releer, por ejemplo, las fascinantes páginas en las que el autor explica con detalle y suspense las investigaciones que permitieron descubrir cómo se contagia la peste, un verdadero thriller con ratas, pulgas, humanos y bacterias letales. Un libro para guardar toda la vida, para dejarlo en herencia.

Claro que hay un montón de datos, es lo menos que se le puede pedir a cualquier libro de historia, que no deja de ser un reportaje, más intenso y extenso, más profundo, quizá, que el periodismo, pero el libro de este profesor emérito de la Universidad de Oslo es mucho más que datos, es un trabajo de interpretación constante que cautiva y atrapa, riguroso y prudente a la vez, un trabajo de reconstrucción de esa terrible, descomunal epidemia que “no sólo sacudió los cimientos económicos y sociales del Viejo Mundo, sino que cambió el curso de la historia humana”. Repito, no son solo los datos, los documentos, incontables, ni las escenas históricas que se reconstruyen, pavorosas a fin de cuentas, apocalípticas que decían entonces, sino el minucioso, riguroso, gozoso trabajo de interpretación de esos datos que acredita la reconstrucción de esa espeluznante devastación que provocó la diminuta Yersinia pestis. Y no hace falta ser un erudito, ni historiador para disfrutar de un libro como éste, basta con tener curiosidad elemental por el mundo, el deseo básico de saber, el placer de aprender.

Para que se hagan una idea, la epidemia parece que llegó o apareció en el vasto imperio mongol, la llamada Horda de Oro, más en concreto en los territorios de Rusia meridional, quizá cerca del Caspio, y desde allí alcanzó la ciudad de Caffa (hoy Teodosia), en la costa del Mar Negro, a través del ejército tártaro liderado por los mongoles que asedió en 1347 ese puerto comercial de Crimea que desde el siglo XIII dominaban genoveses y venecianos. Luego, con sus barcos y con sus ratas, genoveses y venecianos propagaron la peste a Alejandría, y de allí al norte de África, y a Constantinopla, y a Génova, claro, está, y de puerto en puerto, fue alcanzando toda la costa mediterránea, y desde la costa la peste se extendió tierra adentro.

Las cifras de la devastación: con toda la prudencia que supone la proyección de datos relativos, Benedictow calcula que si la población de Europa a mediados del XIV rondaba los 80 millones, la peste fulminó a unos 50 millones de personas. En la Península Ibérica, a excepción del reino de Portugal y el de Granada, la población se redujo de 6 millones a 2 o 2’5 millones. Y en Cataluña, los cálculos indicarían, según el autor, “un descenso del orden del 60-65 por ciento en el período de1347 a1497”, lo que significa que si el número de hogares en Cataluña antes de la Peste Negra era de unos 153.000 (unas 665.000 personas), tras la epidemia quedaron 78.000 (unas 300.000 personas).

Con tan sólo ver el índice del libro, uno ya advierte la dimensión descomunal del trabajo de Benedictow, el mapa didáctico de su recorrido, el orden transparente de su contenido, y al mismo tiempo intuye esa fascinante historia de terror de aguarda en sus páginas. Los capítulos II y III de la primera parte deberían ser textos de lectura en institutos y facultades de periodismo, al mismo nivel, por ejemplo, que la Historia de la Guerra del Peloponeso de Tucídides, que por cierto en su libro segundo contiene una memorable descripción de la peste (no se sabe si bubónica o tifus) que asoló Atenas el 430 antes de C.

Que la edición de La Peste Negra (1346-1353) es impecable, como dije, lo prueba, además de lo ya dicho y la exhaustiva bibliografía que recoge, y su correspondiente índice onomástico, un muy útil glosario de términos relacionados con la peste y la epidemiología, y un completo índice temático además de otro dedicado a topónimos y gentilicios. En fin, una gozada de libro, y un modelo de cómo deben hacerse, presentarse y editarse los tratados históricos.

Francesc Burguet Ardiaca

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La Peste Negra (1346-1353). La historia completa / Ole. J. Benedictow / Ediciones Akal / Trad. de José Luis Gil Aristu / 1ª edición, diciembre de 2011 / 592 páginas / ISBN 9788446029991

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