La autora de 'Elegía para un americano' regresa a la palestra con 'El verano sin hombres / L'estiu sense homes' / Foto: M. Teresa Slanzi

 

Manel Haro. Barcelona

Después de cuatro novelas y diversos ensayos, parece que no quedan dudas entre crítica y público (si es que alguna vez las hubo) de la solvencia de la escritora norteamericana Siri Hustvedt. La autora de Elegía para un americano (Anagrama/Empúries) vuelve a la carga con El verano sin hombres (Anagrama/Empúries), una “comedia feminista” centrada en la transformación de Mia Fredricksen, una poeta de 55 años que sufre una crisis después de que su marido le pida una pausa en su matrimonio para irse con una francesa más joven que él.

Tras pasar por un centro de salud mental, Mia decide marcharse a Bonden, su pueblo de infancia donde todavía reside su madre. Allí pasará el tiempo impartiendo clases de poesía a un grupo de adolescentes sin escrúpulos, recuperando recuerdos de juventud, relacionándose con sus nuevos vecinos, visitando diariamente a su madre y a las amigas de esta, las cuales mantienen una vida activa en una residencia, y conociendo los secretos de femineidad de otras generaciones diferentes a la suya. “Cuando escribía esta historia, tenía en mente las comedias clásicas de Shakespeare no tanto una novela en la que todo el reto haya que reírse”, ha puntualizado Hustvedt en su paso de promoción por Barcelona. Entre sus personajes favoritos, además de Mia, está Abigail, una de las amigas de la madre de la protagonista: “Adoro a Abigail porque se pasa la vida bordando y luego esconde sus obras porque contienen su rabia contra el mundo”.

La autora ha explicado que todo lo que narra “tiene que tener una verdad emocional y no necesariamente una verdad literal”, tanto para sí misma como para el lector. En este sentido, Hustvedt ha querido dejar claro que si bien es cierto que todos los personajes parten de su interior, “todo es completamente ficción”, y ha aprovechado para recordar, con cierto tono de disgusto, que “da igual que hable de un señor de setenta años o de una mujer de cincuenta, siempre todo el mundo acaba preguntándome si estoy hablando de mi vida”. Luego ha añadido, irónicamente, que es imposible que Mia sea ella, dado que su personaje es pelirroja, bajita y tiene los pechos grandes.

El verano sin hombres (L’estiu sense homes en catalán) no es solo un recorrido por un universo femenino y feminista, sino también “una novela sobre los juegos del dolor”, así como una narración donde el poder de la imaginación tiene un papel destacado: “A través de la imaginación podemos convertirnos en otra persona y en la novela hay varios personajes que juegan con esto, como la propia Mia, quien busca reescribir su historia”. Precisamente este es el recurso que ha utilizado Hustvedt, esposa del reconocido escritor Paul Auster,  en su novela: “He pensado en una trama ordinaria con un hombre que deja a su mujer, una esposa que tiene problemas con su marido y un grupo de adolescentes que hacen cosas que no debería hacer, pero todo ello está decorado con la imaginación”.

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