Glenn Cooper, médico y escritor, se estrenó en España con La biblioteca de los muertos (Grijalbo en castellano y Alisis en catalán), thriller que le reportó un importante éxito de ventas en todo el mundo. Tras éste, Cooper escribió una segunda y tercera parte cerrando así una trilogía. El libro de las almas (Grijalbo/Alisis), la segunda entrega, se centra en el hallazgo de un viejo volumen del siglo XVI donde hay escrita la lista de nacimientos y defunciones de todos los habitantes del planeta, que forma parte de una serie de libros que datan hasta el 9 de febrero de 2027. Estados Unidos posee toda la colección completa menos ese volumen, por lo que hará cualquier cosa por conseguirlo. Claro que viejos conocidos de los servicios secretos americanos también tienen ese mismo objetivo. Es ahí donde arranca la trama, la lucha de unos contra otros, la astucia, la velocidad, el crimen y, por supuesto, la duda de qué le pasará al mundo después de 2027.

 

El autor vuelve sigue en 'El libro de las almas' la trama que empezó en 'La biblioteca de los muertos' / Foto: Manel Haro

 

“Es más importante la ciencia, que cura el cáncer, que escribir un best seller, pero afortunadamente puedo dedicarme a las dos cosas”

 

Manel Haro. Barcelona

¿Después del éxito de La biblioteca de los muertos, estaba claro que iba a haber segunda parte?

Digamos que había interés en que la historia siguiera, en que no se quedara solamente en un libro. Así que decidí darle la oportunidad a algunas ideas de la primera novela para que se desarrollaran en esta segunda. Y habrá una tercera parte, que será la última, y será la que se acerque definitivamente al año 2027.

¿Por qué los lectores están tan interesados en toda esa mitología de secretos de Estado norteamericanos que pueden cambiar el rumbo de la Historia?

Hay mucha gente que está dispuesta a aceptar ideas que tienen que ver con teorías de conspiraciones. Por cada suceso histórico, hay diferentes teorías de conspiración que hacen que haya una explicación alternativa de la historia que la hace más excitante para los lectores. En ese sentido, uno puede imaginar las tramas que quiera relaciones con conspiraciones y siempre hay lectores interesados. Lo que no sé es por qué América tiene que ser el único lugar donde haya estas teorías. ¿No las podría haber en Europa?

Supongo que en Europa ya nos conformamos con las que nos llegan de América…

(Ríe) Visto así…

¿Ha pensado seriamente alguna vez que la Inteligencia americana pueda calcular cuándo llegará el fin del mundo o eso es solamente terreno de la ficción?

No, no creo que algo así lo sepan. Para los libros está bien, pero para la realidad no lo veo probable.

¿Por qué nos dejamos seducir tan fácilmente con la idea de que haya un destino y de que la muerte ya esté escrita?

Porque es una de las grandes preguntas que uno se hace repetidamente desde que nace. Qué hacemos aquí y adónde vamos cuando morimos. Supongo que no todo el mundo se lo plantea, porque es algo muy personal que depende de cada persona.

¿Le gustaría saber que la fecha de su muerte ya está escrita?

No, porque no querría que eso me influenciase y mucho menos que determinadas ideas afectasen mi mente. Es mejor saber que algún día indeterminado llegará, pero de momento poder seguir tranquilamente con mi trabajo, viviendo la vida y no estando demasiado pendiente del mañana. Por esa misma razón, tampoco me gusta la idea de que esté todo escrito, es mejor no saber dónde uno va a llegar.

Pero si supiera la fecha de su muerte hoy mismo, ¿qué haría a partir de mañana?

¡Me iría inmediatamente a casa a estar con mi esposa y mi familia! (ríe). Yo creo que la clave de la vida es intentar ser siempre la mejor persona posible y vivir cada día como si fuera el último, es decir, intensamente.

Una buena parte de la novela ocurre en una casa antigua con rincones inexplorados donde ocultar secretos. Tengo entendido que usted vive también en una casa muy antigua. ¿Se ha inspirado en ella?

Mi casa es realmente vieja, pero no es tan grande como la que aparece en la novela. Para mí es muy bonita, pero también pequeña. En cambio, la del libro es una gran mansión que está en el campo, más vieja y alejada de todo, lo que la hace más propicia para los misterios que la mía. Pero me gusta vivir y escribir en una casa que tiene una historia significativa, aunque eso no es muy común en América.

No me negará que su casa está llena de libros antiguos…

Sí, yo escribo en mi biblioteca, la cual está toda forrada de libros. No me considero un coleccionista de libros antiguos, pero sí tengo algunas primeras ediciones. Los tesoros de mi biblioteca son los libros que he ido acumulando a lo largo de mi vida: libros de historia, de medicina, de psicología… y una vez un libro entra en mi vida, me digo que nunca lo abandonaré, pero mi pregunta es que, si esto continúa así, dónde voy a meterlos.

Usted es médico, por lo que trabaja para alargar la vida de las personas. Pero también es escritor y fantasea con la idea de que, haga lo que haga la ciencia, ya tenemos la muerte escrita. ¿No parece muy opuesto?

Mis libros son ficción y mi ciencia es realidad. Mi trabajo en ciencias está dedicado a mejorar las condiciones de vida, eso es lo más importante. Es reconfortante ayudar a la gente a sentirse mejor, más fuerte, a que su vida sea más larga. Obviamente, es mucho más importante la investigación científica para curar el cáncer que escribir un best seller, pero afortunadamente puedo dedicarme a las dos cosas.

¿Por qué gustan tanto las películas y los libros que tienen que ver con el fin del mundo?

Supongo que es reconfortate ver que si tenemos que morir, al menos lo vamos a hacer todos juntos (ríe).

Y quizá que es un consuelo ver que ese fin del mundo solamente ocurre en la ficción…

Claro, supongo que es una forma de escapar de la realidad, como verse en un sueño.

¿Qué ocurrirá en la tercera entrega de la trilogía?

En realidad he escrito otros tres libros entremedio y también la novela que cierra la trilogía. En ella, me acerco a la fecha de 2027 y al fin de los días. Son los mismos personajes, pero Will Piper ya tiene 64 años, su mujer es una alto oficial del FBI y su hijo es un adolescente de 15 años que va a desaparecer. Will tendrá que encontrar algunas respuestas para saber qué va a pasar el 9 de febrero de 2027.

¿Hay algún proyecto para llevar al cine alguno de sus libros?

Sí, el productor de televisión de la serie 24 se ha quedado con los derechos. De momento, no sé si será un largometraje o una serie de televisión con varias temporadas.

¿Para un escritor es más atractivo escribir tramas que van sobre libros, como es el caso de su trilogía?

En mi caso, los libros han sido siempre objetos muy especiales en mi vida, con conexiones con el pasado. Es fabuloso que algo que es papel haya sobrevivo durante siglos, me fascina y por eso para mí es natural que los libros sean el personaje central de mis novelas.

¿Cómo le surgió la idea de escribir sobre una serie de libros que contienen la fecha de la muerte de toda la población del mundo?

El primer concepto que vino a mi mente fue una mesa en una biblioteca subterránea. A partir de ahí, estuve unos siete meses recopilando otras ideas, que tenían que ver con la predestinación, la trama, los personajes…

¿Le gustaría que sus libros algún día fuesen objetos de coleccionista?

Es una idea muy reconfortante, y debo decir que me siento afortunado de ver mi libro en papel, porque en unos años todo esto solo existirá en bits y bytes, es decir, en formato electrónico. El libro físico acabará desapareciendo a largo plazo. En América el 70% de los thrillers se vende en ebook.

No es muy optimista…

No. Los libros físicos desaparecerán por una cuestión económica y de sostenibilidad, porque requieren un coste de producción, distribución, además de lo que supone talar árboles para hacer el papel. En el siglo XV o XVI solamente unos privilegiados podían tener una biblioteca y en unos cincuenta años puede que ocurra lo mismo, que solo unos pocos tengan libros en casa. Esto para los que nos gusta el libro tradicional es una idea triste.

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