El arte tiene extrañas paradojas: una obra puede ser el motor que te eleve a las alturas de la popularidad y al rato transformarse en una losa que poco a poco te va arrastrando al océano. Es una comparación exagerada, pero sirve para concretar el caso de Fernando Trías de Bes, un autor que aterrizó en el mercado editorial con La buena suerte, aquel libro de superación personal escrito junto a Álex Rovira con cifras de ventas nada desdeñables, pero que, sin embargo, provocó que, aun habiendo abandonado hace tiempo aquel género (más que abandonar, en realidad solo lo probó alguna vez), todavía hoy arrastre la etiqueta de escritor de autoayuda. Los lectores, ya se sabe, necesitamos simplificar, ordenar y clasificar rápidamente, a veces para evitar que nos den gato por liebre.

En Tinta (Seix Barral), Fernando Trías de Bes se adentra en la aventura que emprenden, a principios del siglo XX, una serie de personajes para escribir y publicar el libro de los libros. Un librero, un matemático, un impresor, un editor y un corrector están aquejados del mismo mal: se sienten angustiados y no saben exactamente por qué, ven con insatisfacción y desencanto la vida que les ha tocado y parece que están a punto de renunciar a encontrar una solución. Pero el azar hace que cada uno de ellos ponga su grano de arena para que las sinrazones de todos tengan el motivo que les haga seguir adelante.

En principio, parece una historia sencilla, y lo cierto es que la novela está narrada casi como un cuento. Pero a medida que leemos, comprobamos que lo que tenemos entre manos es un engranaje perfecto, un artefacto oculto entre varias capas que da la posibilidad al lector de que se quede en el nivel de lectura que desee (sin acusar falta de información determinante) o bien que siga adentrándose hasta las entrañas de esta novela. Ahí es, precisamente, donde el lector encontrará una especie de cameo literario, una sala de tránsito donde reconocer a otros autores o incluso donde, con un poco más de esfuerzo, ir descubriendo cada uno de los mecanismos que mantienen activa la maquinaria narrativa.

Tinta demuestra algo básico (y olvidado por muchos) en teoría literaria: que el signficado de una obra depende tanto de quien la escribe como de quien la lee. En ese sentido, Trías de Bes habla de un libro que hace que cada una de las partes implicadas (el librero, el editor, el corrector…), con sus diferencias, busquen en un mismo texto los motivos de sus sinrazones. Y ahí radica también parte del juego de Tinta: la historia es un sencillo ejemplo que el autor se inventa para que entendamos lo que él nos quiere explicar. Y lo que entendamos o no ya sólo depende de nosotros. En definitiva, un brillante homenaje al poder de la literatura.

 

Manel Haro

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Tinta / Fernando Trías de Bes / Editorial Seix Barral / 1ª edición, octubre de 2011 / 157 páginas / ISBN 9788432209390

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