En el sótano de una biblioteca de provincias, en la humilde e ignorada sección de geografía, tiene su trabajo de bibliotecaria y su universo la anónima protagonista de Signatura 400, una mujer culta e inteligente. Sophie Divry, la autora, que confiesa no tener teléfono móvil y considera que hay demasiado ruido mediático en este mundo, sitúa su primera novela en el universo de los libros, de la lectura, de la escritura, de la reflexión cultural y existencial, en el mundo silencioso de la biblioteca. Un universo frecuentado por seres solitarios, anónimos como la misma protagonista, que, en el metafórico aislamiento del sótano donde trabaja, crea un personaje imaginario, un mudo lector que, ensimismado, ha quedado encerrado en la biblioteca durante la noche, al cual convierte en receptor de sus opiniones sobre los libros, los lectores y la vida en general. Tímida, insegura y modesta, la bibliotecaria se nos muestra como una mujer que se define a sí misma con tres breves frases lapidarias: “Vivo sola”, “leo mucho”, “aguanto el tipo”.

En otro momento dice: “Nadie me ve, ése es mi problema (…) La mujer invisible, soy la mujer invisible”. ¿Y de qué nos habla esa mujer invisible? Nos ofrece sus conocimientos sobre la historia de las bibliotecas; nos hace saber algunas de sus preferencias culturales; comparte con nosotros, lectores silenciosos, su aguda reflexión sobre lo que se ha venido a denominar el malestar de la cultura, sobre la soledad de la condición humana, sobre el amor, el desamor y la impotencia de quien aguarda a que algo suceda en la vida… y, mientras no sucede, para eso están ahí, al alcance de nuestra mano, los libros: “Los dos juntos, libro y lector, en el momento adecuado de la vida de cada uno, eso puede producir chispas, una llamarada, una hoguera, puede cambiar la vida”. Sus reflexiones se extienden también al ámbito de la creación literaria cuando afirma con rotundidad que “escribir es sexual. Uno no se encierra diez horas al día para escribir si todo le va bien en la vida. La escritura solo llega cuando algo no funciona”.

Divry, joven autora francesa, demuestra su talento e irrumpe en el panorama literario con Signatura 400, original novela que se publica ahora en castellano bajo la garantía de una editorial como Blackie Books. Plagada de un humor inteligente, sensual incluso, la obra invita a establecer una relación amorosa con los libros: “¿Qué es el lomo de un libro sino su nuca?”, se pregunta la escritora. Nos hallamos ante un breve texto lleno de lucidez, que nos enseña cosas tales como que “todo ser humano mínimamente culto debe medir alguna vez el alcance de su profunda impotencia”. En suma, un delicioso divertimento que Divry dice dedicar “a todas aquellas y todos aquellos que siempre encontrarán más fácilmente un hueco en una biblioteca que en la sociedad”.


Maria Nunes

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Signatura 400 / Sophie Divry / Editorial Blackie Books / 1ª edición, junio de 2011 / Trad. de Maria Enguix Tercero / 112 páginas / ISBN 9788493874544

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