Película dirigida por el creador de la serie 'Lost' y producida por Spielberg

Cuando uno va a ver una película de J.J. Abrams, creador de la exitosa serie Lost (“Perdidos”) y que dentro de poco estrenará una nueva aventura televisiva (Alcatraz), espera encontrarse sorpresas y misterios ocultos por todas partes, de tal manera que no es posible disfrutar tranquilamente de la película por culpa de la necesidad de fijarse en todos y cada uno de los detalles que Abrams puede haber escondido en el metraje. Super 8 tiene guiños, sí, pero, al contrario de lo que pasa con, por ejemplo, Lost, en esta película no es necesario captarlos para entender el argumento, bastante simple, por cierto.

La historia está ambientada en 1979 y los protagonistas son muy jóvenes. He aquí el primer homenaje al cine de los años 70 y 80, con una gran pandilla de niños que se meten en líos, al más puro estilo de los Goonies (Richard Donner, 1985). Este grupo de amigos, que viven en un pequeño pueblo de Ohio, son aficionados a las películas de terror y, cuando uno de ellos se hace con una cámara Super 8, deciden rodar su propia película de zombies para presentarla a un concurso de cine amateur. Durante el rodaje presencian el descarrilamiento de un tren que, al parecer, pertenecía al gobierno y transportaba un gran secreto que consigue escapar y aterrorizar a todo el pueblo, donde empiezan a desaparecer todos los perros, que huyen al oler el peligro. Posteriormente, algunos sucesos extraños y la desaparición de muchas personas, además de la presencia del ejército americano en el pueblo, empezarán a alterar a la policía local y, sobre todo, a los niños que presenciaron aquello que no deberían haber visto y que no se pueden quitar de la cabeza.

Los efectos especiales de la película son muy buenos (Steven Spielberg es el productor de la cinta) y el elenco de personajes, la mayoría completamente desconocidos, es bastante carismático. Lo más destacable de esta película es su fotografía y cómo está rodada. Se nota la experiencia de Abrams y la mano de Spielberg, que saben perfectamente dónde colocar la cámara para mostrar o simplemente sugerir en función de lo que quieran que sepamos en cada momento. Los efectos de sonido son muy reales, tanto que en el punto del descarrilamiento más de uno se tapará los oídos en el cine. La banda sonora, de Michael Giacchino (Lost, Fringe), la mano derecha de Abrams en cuanto a música se refiere, es también un gran aliciente para ir al cine a disfrutar de este estreno, exitazo ya en taquilla, que, si bien no destaca por un argumento complejo ni original, supone un buen entretenimiento durante poco más de una hora y media y traslada al espectador a aquel cine juvenil de ciencia ficción y aventuras de hace dos décadas que tan olvidado había quedado ya.

Joanma Tena

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EL TRAILER

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